Aspec, Gorio, Montse y Sonvak en plena orgía.

Por  O – Aspective

Contemplaba la foto con la mirada fija,  sin pestañear, como hipnotizado por ella. Después de un largo tiempo que no sabría calcular, estrujó la instantánea con furia y la introdujo en el bolsillo de su pantalón.

¡Malditos hijos de puta! Masculló entre dientes mientras sus músculos se crispaban  y todo su cuerpo adquiría una tensión insoportable.

Anduvo unos pasos, vacilante, con la mirada perdida, y una adusta expresión en el rostro. Un rostro ojeroso en el que destacaba una fina nariz recta, con los ojos pequeños y hundidos bajo la sombra de unas hirsutas y pobladas cejas, unos labios finos, crueles, enmarcados por la incipiente y renegrida barba. El pelo cortado muy corto y su figura alta y extremadamente delgada, completaban una imagen inquietante, un tanto amenazadora.

¡Malditos hijos de puta! Repitió. Hacerme esto a mí ¡A mí! Sacó del bolsillo de su cazadora, azul y algo ajada, una nueva fotografía. También mostraba a Aspec, Gorio, Montse y Sonvak en plena orgía, en otro momento del desenfrenado encuentro, tan claramente recogido por el paparazzi. Si hubiese pagado finalmente, le hubiera costado una pequeña fortuna hacerse con el reportaje e impedir su publicación. El fotógrafo al principio se había negado a entregarle las fotos ya que esperaba fama y dinero a espuertas con su excepcional exclusiva. Pero una conversación serena y sin ambages, mantenida en el piso del periodista, unos convincentes argumentos, algo sucios pues la sangre todo lo salpica,  lograron que entrara en razón. Ahora el autor del reportaje reposaba tranquilamente en el fondo del pantano, bien lastrado. Y se había ahorrado un montón de dinero. Es cierto, hubieran sido un bombazo. Nada menos que un músico de moda,  número uno de las principales listas de éxitos y cuyas canciones estaban sonando de forma ininterrumpida, machaconamente, en las emisoras de radio, con una famosa artista, pintora, fotógrafa e ilustradora, que mantenía una exposición permanente de su obra en una exclusiva galería de neoyorkino barrio de Tribeca, más una conocida y temida periodista, especialista en la jet-set y azote de la familia real, famosa por su lengua viperina y afilada pluma y …y el otro. ¿Quién coño era ese otro? “Aspec” rezaba el dorso de la imagen que contemplaba.

 Tenia que enterarse, iba a enterarse, rápidamente de quién era el cuarto componente de la secreta orgía. Debía que contener los daños y evitar que se supiera. ¡”Eso” nunca había pasado! Sería el hazmerreír de todos y él apreciaba, necesitaba ante todo y sobre todo, el respeto. Y su fama.  ¿Cómo le iban a respetar si se corría la voz de que su esposa y su amante, las dos, juntas, habían estado en una orgía a sus espaldas? No lo iba a consentir. Cierto, desgraciadamente existirían algunos daños colaterales, un eufemismo que a él le encantaba para definir que ciertos personajes lo iban a pasar mal, muy mal ciertamente.screenshot.1

 En un gesto inconsciente tocó su arma. Un revólver compacto S&W 60, cañón de 2 pulgadas y munición del 38 especial; un arma pasada de moda, ahora que en todas las películas salían niñatos disparando como locos, con el brazo estirado, y sendas  semiautomáticas con cargadores de 15 balas en las manos. Imbéciles. Así no hay forma de hacer blanco. El S&W era fiable, no se encasquillaba, permitía hacer mejor puntería y con sus cinco cartuchos era más que suficiente para finalizar cualquier problema. Un arma de profesional. Al músico le harían una visita sus muchachos y tendrían una provechosa charla en las que le explicarían, de forma que no hubiera malentendidos, las ventajas de callarse, negarlo todo ante quién fuera y jamás volver a repetirlo. Quizá no pudiese volver a aparecer en público después de la “reunión”, pero eso ¿a quién le importaba? Además, su mujer ya habría recibido copia de alguna de las fotos en las que el artista aparecía con el tal Aspec, en una actitud cuando menos equívoca,  y el divorcio le iba a salir por un pico.

 También habían “charlado”, amablemente, con el representante del galerista en Madrid, y siguiendo su película favorita, le habían hecho “una oferta que no había podido rechazar”. Ya se ocuparía él de que esa zorra no encontrara quien quisiera saber algo de su trabajo. Se iba a tener que arrastrar ante él, pedirle mil veces perdón y convencerle, como sólo ella sabía hacerlo, antes de que se planteara volver a obligar a algún marchante de tres al cuarto a comprar alguna obra de la puta esa. Eso, si alguna vez le apetecía volver a verla, porque después de la paliza y la violación que le había ofrecido como regalito, no estaba muy seguro de volver a querer tenerla delante.

 Por un instante volvió a la realidad y se dio cuenta de que le estaban esperando. ¡Que les den por culo y esperen! Echó lentamente a andar hacía el fondo del pasillo que estaba recorriendo y pensó en su mujer. En esa golfa que jamás había hecho nada más que darle esos dos hijos, mimados y amariconados, que no soportaba. Toda la vida aprovechándose de lo que él le contaba para hacerse famosa y salir en los programas de vísceras de las televisiones. ¡Ja! El azote de la monarquía… ¡Azotes y hostias se había encontrado la muy puta! Le habían dado una paliza terrible. No estaba muerta, pero iba a quedar muy mal, la pobrecita. Había escogido para el trabajito a unos chavales del este, especialistas en el tema. Le echarían la culpa, ya se encargaría él de hacer correr el rumor, a alguno de los famosos con los que se metía sin clemencia. O mejor, a  matones enviados por la familia real a la que no dejaba en paz. A ver si aprendía de una vez.

 Pero ese Aspec ¿quién era? En sus conversaciones con el periodista, Gorio y Sonvak, no había sacado nada en claro. Sus investigaciones no habían dado resultado. Era evidente que el nombre era un apodo y su foto no era lo suficientemente nítida como para reconocer su cara.  Y todos habían señalado a Montse como la introductora del desconocido en la orgía. ¿Dónde le había conocido? En cuanto lo localizara… sería lo último que se sabría de él. Y se iba a divertir en el proceso. Seguro

 Le sacó de su ensoñación su ayudante que, presurosa, venía en su búsqueda.

 –   Señor, señor, le están esperando ya hace rato y… ¿Le pasa algo, se encuentra bien?

–    Sí, sí, vamos, no les hagamos esperar más, que luego estos tíos…

–    Sí, es verdad.

Llegan a la gran sala abarrotada de periodistas, y los flashes le ciegan inicialmente., mientras decenas de preguntas disparadas inmediatamente se funden en un sonido inteligible. Se acerca al atril y  toma el micrófono:

–  Buenas tardes, señoras y señores. Soy el comisario Sito y les voy a leer un comunicado oficial sobre la ola de violencia sufrida recientemente en nuestra ciudad por eminentes y conocidos ciudadanos y que como ustedes conocen, me ha afectado personalmente muy de cerca en la figura de mi querida esposa. Al final del comunicado abriremos un turno de preguntas.

 

Próximo turno   P – Montse – Activo

 

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9 comentarios

Archivado bajo Aspective_

9 Respuestas a “Aspec, Gorio, Montse y Sonvak en plena orgía.

  1. R - Gorio - Activo

    ¡¡ Anda!!, no se yo si es buena idea que metas al Sito en el asunto…jajajajajajajajajajajajajaja

    Pero , desde luego, que ¨peazo¨de cerebro cachondo que te gastas…

    El post está cojonudo, y gracias, por la parte que toca.

    😉

  2. Anda!!!!!!! Espera que anoto que ya tengo yo la memoria floja: Me he acostado con Aspec, Gorio, Son y ahora Sito es mi marido. Es que ya no me cabe todo en la Moleskine.

    Y resulta que este Sito me ha salido un pelín Miñanco por aquello de la mano largo y el gatillo flojo, el de la pistola digo, jejejeje.

    Pues allá voy y ya veremos lo que sale.

    Aspec, esto no se hace, que lo sepas. Yo la otra vez hice una cagada y tu te luciste y ahora tu te vuelves a lucir, con clase armamentística incluida que me ha llegado al alma porque ha estado magistral, y me dejas una frase para que fracase estrepitosamente, que ando yo escasa de recursos. Te estás jugando que saque a la luz a Aspec y te arrepientas eh!!!!! Que lo sepas!!!!!!! Y el que avisa no es traidor!!! o traidora, leñe, que cualquier día ya no sabré ni que sexo tengo.

    Me voy a elucubrar algo.

    Besitossssssss, que no es lo mismo que mi marido virtual Sito diciendo Be

  3. Esto es saber salir airoso de una encerrona! 😀

  4. Vengo aquí a darte las gracias. Tu historia me ha dado pie a seguir, por mi propia tangente, la tuya, y me ha ayudado un montón.

    Muchas gracias encanto

    Besitosssssss 🙂

  5. N - Sonvak - Activo

    No sé que decir. Me has dejado sin palabras. Menuda novela negra. Si es que siempre te me quejas de vicio. Yo creo que si te dejo una frase con demasiadas opciones te aburriría… a lo mejor es lo que tengo que hacer para ponértelo difícil. Comenzaré a pensar en cual será la próxima… Sin embargo, creo que nada es difícil o imposible para ti, maestro.

    Un placer leerte y una tortura esperar a que te vuelva a tocar escribir. Besos.

  6. Muchas gracias a todos.
    No sé qué me gusta más de este sitio, si leeros, escribir cuando es mi turno, o recogerme la baba cuando dejáis los comentarios.
    Zankius

  7. El final me tomó completamente desprevenida! Está increíble Aspective, de veras 😀 Completamente impredescible

  8. Wao, ahora entiendo la salida de Montse, ya se ahora veo el por que de todo esto, asi que perfecto magnifico ehhhhh….

  9. Pingback: Bitacoras.com

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