Madre no hay más que una.

A ti. Todavía soy un niño.

“!Paraíso perdido!, perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre”. Baudelaire.

1.

No empezó con una I. La I es el final de la tarde.

Cómo nombrarla. Cómo decir que está ahí: soñando.

Soñar da hambre. Y el alimento, los tomates y cebollas,

son redondos e invertebrados. Tienen una enfermedad

no muy conocida. Al menos por aquí. La I. No se conoce.

No se sabe nada de ella. Comer da tristeza.

Deglutir, sembrar las palabras. Tragarlas con una sola mano.

Engullir, trailar las comas y las íes.

No cuestan tanto las jabas de almacenar,

los vocablos inhóspitos las neveras intermitentes.

No llamar por su nombre a nadie: la habitación

la línea telefónica la llave de abrir labios

la avenida vintage la pantalla de plasma gris.

No importa la dimensión del octavo cerco.

La milla verde, me estaciona, me decanta.

El escaso jazz de tus ojos sonoros, la trompeta de Dizzie

como artefacto nuclear.

El contrapunto. La I: Tu nombre.

2.

raices

Esta montaña se parece mucho a una mujer desnuda. El musgo cubre sus partes más eróticas, y dónde debe haber oyameles y ahuehuetes, ahí están. El risco, sus vientos tenues, labrado por siglos, me expande. Las cuerdas de rapel y los hidrantes naturales. El centro que desprende una lágrima intermitente: un pequeño riachuelo que pende de dos enormes luminarias verdes. La mirada aceitunada. El matemático ejercicio de guiñar el ojo. Sonreirle al tiempo: a la madera oclusiva.

Me desagrego por los granos de arena. La tierra húmeda y los gusanitos volátiles. Los almendros, los naranjos, las rojas manzanas y los membrillos encerrados en ese intenso amarillo, me estaciona, el sol, su nave desteñida: la desnudez de un ciervo que se asoma al risco. La palabra en duermevela. Escampa y llueve. Nos mojamos, nos repetimos, tu piel se multiplica. También, emerge, se pliega a la ropa, parecemos una misma cosa: las hormigas militares enfilan la pendiente, cargan leves bultos de grama y hojas secas.

Me despierto pensando en tu muerte, pero no le tomo importancia. Ahí están las hondonadas, los acantilados para lidiar con ella. Te cubre la hierba y la sal. La cañada frágil y húmeda. Los reflejos en el oriente de las cosas, me expando aún más, la mañana embotellada, no sé cómo, me hunde y despedaza. El armario, las raíces, la servilleta, sus pedazos dispersos. Tu cuerpo amortiguado, fluvial, de agua de beber: inagotable.

La estación de trenes. El campanario. La casa azul. En defensa del viento.

No te pienso ya, te asumo. Tu cuerpo me desprende, me sujeta, los altos andamios, las frescas guayabas, los animales de trepar.

Mis ojos. Déjá Vu.

Proximo turno-Q-Sara-Activo

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17 comentarios

Archivado bajo S - Unsinagawa - Activo

17 Respuestas a “Madre no hay más que una.

  1. S -unsinagawa-

    Déjá Vu: –ya visto– mi estimada Sara. No sé si esté permitido sólo una palabra. Como sea estoy pegado a la fibra óptica. Felicidades para ti.

  2. Hey, precioso texto, me gustó mucho 🙂

  3. Z - Gorio - Activo

    Hermosas palabras poéticas.

    Un saludo.

  4. N - Sonvak - Activo

    Un texto que me parece artístico, original, que va pintando imágenes en mi mente según lo leo.

    Excelente post!!

  5. Enhorabuena, texto muy precioso y preciosista.

    Besitosssssss

  6. Como siempre eres genial!!!!
    Preciosas letras, precioso fondo con un puntito de tristeza, preciosa foto que ilustra perfectamente el texto, precioso post!!!!
    Sigue así campeón!!!

  7. Unsinagawa, me gusta la expresión que me has dejado, me apetece hacer algo guapo con ella… esta tarde lo veremos!! Muack!!

  8. Unsinagawa

    Daniela:
    Este cuerpo que es de hormigòn y letras te agradece tus palabras.

  9. Unsinagawa

    Z-Gorio:
    Amigo, tienes una invitaciòn recìproca de admiraciòn al reino de la palabra. Y a Mèxico –sin Swine flu, jajaja– tambièn.

  10. Unsinagawa

    N-Sonvak:
    No lo sè de cierto, pero espero haya despertado un poco a Eros de carambola. Te abrazo.

  11. Unsinagawa

    Montse:
    Gracias por lo de precioso, me lo dicen con frecuencia, me refiero al texto, y a veces, al autor: preciosìsimo.

  12. Unsinagawa

    Carolina:
    No quise usar un sòlo comentario, porque te escribirè largo y tendido: Este velero de cuerpo y alma puede tocar cualquier puerto de la geografìa del mundo-mundial.
    El amor es el silencio màs fino, la amistad tambièn lo es.
    Cuànta agua cabe debajo de un puente que nadie voltea a ver.
    Cuànta sed tendrà la avenida y la calle que topa, que cada cien metrso, està colocado un hidrante.
    Es nuestra misma sed de palabras, de amistad, de amor, de saber que estàs por ahì; dispersa y lejana, pero que estàs…
    Tus palabras llenan de agua salada esta orilla, los pies descalzos y los ojos de tanto mirar. Te abrazo.

  13. Unsinagawa

    Como siempre estaràs genial es la marca de casa: Sara. Enhorabuena. Dèjà Vu.

  14. Recibe un abrazo muy cariñoso de mi parte, Unsinagawa, gracias, muchas gracias por tus bonitas palabras. 🙂

  15. Pingback: Bitacoras.com

  16. Stronka bardzo fajna i rozbudowana. Gry dla dzieci ciufcia.pl Pozdrawiam wszelkich

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