Archivo diario: 29 abril 2009

He matado a mi mujer

=Haciendo referencia a este post =

Pasaron algunas semanas y aunque Sofía ya estaba integrada nuevamente a sus actividades de trabajo y familiares no dejaba de pensar en Max y en lo que había sucedido, por más que intentaba ocuparse en sus actividades siempre había algo que la distraía y de nuevo se remontaba y empezaba a desear estar de nuevo con él.

La culpa la invadía cuando estaba con Pablo su pareja con la que tenía más de 2 años viviendo juntos aún sin planes de casarse ni tener hijos , su relación siempre ha sido muy abierta claro sin contar algún tipo de infidelidad.

El día que ella regresó, Pablo fue a recibirla a la estación de tren y el encuentro fue hermoso y ella en ningún momento pensó en lo que había dejado atrás; más sin embargo con forme transcurrían los días la nostalgia del pasado inmediato la envolvía y se sentía como aquella vez, llena de deseo, de lujuria, de pasión, quería, ansiaba y deseaba que Max de nuevo la hiciese suya con desenfreno pero esto no era posible así que calmaba sus ganas con Pablo que aunque la hacía gemir de placer no la llevaba al éxtasis que la llevó Max pero era lo que había y era la persona que ella amaba y la hacía sentirse más culpable porque no entendía porque algo que paso en unos instantes y que era solo lujuria, deseo, pasión carnal podía más sobre el amor y todo lo bello que tenía con Pablo.

Tenía muchas preguntas y dudas para sí misma dando vuelta en su cabeza y aunque por momentos las olvidaba de nuevo estaba cuestionándose hasta que no pudo más y le contó a Lisa un tanto extraña y excéntrica pero una de sus mejores amigas la cual era la más adecuada para poder contarle lo que había hecho y como se sentía.

Se citaron a un café y Sofía comenzó a hablar sobre lo que había pasado y Lisa demasiado sorprendida la escuchó ya que la que estaba escuchando no era su amiga o al menos no la parte que ella conocía, no la juzgó, solo la escuchó y le dejo varias preguntas en el aire para que ella misma se contestara y le comentó que para ella era un poco normal ya que su vida se había convertido un tanto monótona y que le había faltado vivir más experiencias como la que acababa de pasar, que se disculpara consigo misma por lo que había hecho y avanzara y que probablemente lo que hacía falta entre Pablo y ella era pasión y tenía que buscarla de nuevo (si es que alguna vez había existido).

Sofía se despidió y se fue a caminar por la plaza, no tenía ganas de llegar a casa, aunque se sentía un poco aliviada por contar lo que traía dentro no se sentía totalmente bien consigo misma, se cuestionaba como encontrar la pasión de nuevo con Pablo, si Max pudiera ser la pasión que no tenía con su pareja, hacia qué lado inclinarse… el amor o la pasión? Podría tener las 2 cosas en la misma persona? Ella creía que si pero no sabía cómo lograrlo.

Llegó al departamento y tomó la correspondencia del buzón se dirigió al patio, se sentó en una mecedora a que le diera un poco el aire, encendió un cigarrillo y comenzó a ver la correspondencia: postales de algunos amigos que se fueron de viaje a Perú, estados de cuenta y de repente un sobre dirigido solo a ella y su respiración se aceleró, abrió la carta casi rompiendo el sobre y comenzó a leer las líneas:

Sofía:

Espero no incomodarte por permitirme la libertad de escribirte un par de líneas, si te preguntas cómo conseguí tu dirección solo diré que en este caso el mejor aliado fue el libro que me prestaste y que ha servido como puente para encontrarte.

Debo decirte que desde que te dejé en la estación del tren no he podido olvidar tus besos, tus caricias, tu cuerpo, tu boca y todas las sensaciones que haces que mi cuerpo se estremezca nuevamente al recordar tu cuerpo desnudo sobre el mío gimiendo de placer.

No se esto dónde vaya a parar, solo sé que no puedo dejar de pensar en ti, que quiero que nos veamos nuevamente y tratar de descifrar esto que el destino nos está poniendo ante nuestros ojos.

La próxima semana estaré viajando hacia Paris, si decides arriesgarte y ver qué sucede te espero el siguiente lunes en el Hotel Radisson Blu.

Max

Sofía no podía creer lo que estaba leyendo hasta que la ceniza del cigarrillo la quemó y no sabía cómo reaccionar, estaba emocionada, nerviosa en pocas palabras extasiada.

Comenzó hacer planes en su cabeza de cómo irse a Paris (en su cabeza no había un no por respuesta), cómo le diría a Pablo que tenía que ir a la ciudad de luz, pensó muchas cosas y en todas terminaba pensando que en el diario aparecería He matado a mi mujer por encontrarla con otro.

Sofía tomó el teléfono y le habló a Lisa y le dijo “empieza hacer maletas que nos vamos a Paris”.

paris_eifel_roblisameehan

 

Próximo turno para: X – Mosquitovolador – Activo

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Puso rumbo a la isla

Así se llamaba aquel local de ambiente a las afueras de la ciudad,  esa, en la que se había hubicado tras haber dejado  una vida desastrosa junto a aquella mujer que le había absorbido todo su ser hasta que no pudo mas.

Ahora era otra persona diferente. Ya no había nadie que pudiera decidir por él. Era libre y podía hacer lo que quisiera, sin dar explicaciones a nadie.

Abrió la puerta y sus ojos de inmediato se acostumbraron a las luces ténues de burdel. Tras cruzar el estrecho pasillo y sin pararse , se encaminó hacia la barra.

CLUB, BURDEL, CASA DE CITAS

Detrás del mostrador, el barman lo miró con desconfianza, y se acercó a él, que ya se había sentado en uno de esos taburetes giratorios tan incómodos, y le preguntó:

-¿Qué te sirvo amigo?…

Depués de pensar durante unos segundos, con la mano tapándose la cara como queriendo ocultar algo, cosa que incomodó al barman, le contestó:

-Sírveme un whisky de malta, doble.

-¡Marchando!, dijo el barman con un tono mas jovial.

La música que sonaba de fondo le ayudó a relajarse mientras saboreaba su cara consumición. Aún no había dado ni dos sorbos y enseguida se le acercó una chica que se sentó a su lado.

BURDEL, PROSTITUTA, PUTA

Era de tez morena, pelo largo liso, delgada, con pechos prominentes que se adivinaban por el gran escote que llevaba, de ojos oscuros dulces y picarones. De la cintura para abajo casi iba desnuda, solo llevaba un tanga y pensó si no tendría frío, porque en la calle no se paraba. Ella le puso la mano en su pierna, y le instó a invitarla a una copa. Esbozó una sonrisa y con un gesto de sus dedos, llamó al barman, que ya traía la bebida de la señorita.

Con acento brasileño le preguntó:

-Cariño , ¿Quieres pasar un buen rato conmigo, guapo?, te haré gozar como ninguna mujer lo ha echo mi amor.

Esta vez no se lo pensó demasiado, al fin y al cabo a eso había ido.

-Vale muñeca, vamos te sigo.

Subieron las escaleras que daban a las habitaciones. Ella iba delante pavoneándose y sonriendo. El no dejaba de mirarle el trasero, estaba sintiendo un deseo inusitado.

burdel, prostituta, puta

Llegaron a la habitación. No se percató de lo cutre que era hasta que se recostó en aquel colchón tan incómodo y con mantas rugosas. La mujer entró en el baño mientras le mandaba un giño amoroso con sus labios carnosos. Desde el otro lado de la puerta, se escuchó como le pedía que se  desnudara, pero él hizo caso omiso.

De repente salió del baño como su madre la había traído al mundo y se dirigió con prontitud hacía la cama abalanzándose sobre su cuerpo.

Entonces la apartó bruscamente y le dijo:

-Lo siento, no puedo hacerlo…tengo que contarle a alguién lo que he hecho, ya no puedo mas.

-¡Pero!, ¿Qué  has hecho mi amor?. Contestó ella extrañada.

He matado a mi mujer.

 

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