Sus palabras, como las de todos, se las llevó el viento

Levanté mi cabeza exhausto y abrí la boca. La fina lluvia comenzó gota a gota a calmar mi sed y a lavar las ampollas y las postillas de mi cara. Llevaba más de 10 horas en el mar agarrado a un pequeño tronco y con el sol quemándome la cabeza. Repetía una y otra vez, con lastimero tono, ¡ ayuda ! pero mis palabras, como las de todos,  se las llevó el viento. El por qué me encontraba en esta situación es una historia muy larga que desembocó en el actual naufragio del crucero que dos días antes habíamos tomado en Barcelona: ” El Ytto Alli”, un famoso trasanlántico japonés que había superado en tamaño al famoso Queen Elizabeth.

Si no os importa, utilizaré varias participaciones para contárosla entera:

Hacía mucho tiempo que no tenía unas buenas vacaciones y estaba harto de hacer siempre lo mismo. Tenía que probar algo distinto, algo cautivador y que fuese una experiencia única. Fue entonces cuando un amigo me hizo llegar un artículo vía email sobre el nuevo trasanlántico “Ytto Alli”, un monstruo japonés que había sido construido para maravillar al mundo entero. El viaje de inauguración partía desde Barcelona (los japoneses querían exhibir su maravilla tecnológica en Europa) y lo que nunca se imaginaban era que aquello iba a acabar parecido al Titanic.

El día del embarque estaba muy nervioso, había reservado una lujosa suite con todas las comodidades y había pagado un pastón para asegurarme de que iba a ser el viaje de mi vida. En total eran más de 5 semanas y 16 países los que iba a conocer. Estaba como loco por zarpar y poner rumbo mar adentro.

La vida durante los primeros días en el crucero era maravillosa. Me levantaba a las 10 de la mañana y acudía a hacer un poco de deporte a un lujoso gimnasio con las máquinas más avanzadas tecnológicamente. Algo de bicicleta, cinta y estiramientos. Sin forzar, que coño, estaba de vacaciones. Después cambiaba ropa deportiva por bañador y a la piscina, primero a la olímpica y climatizada a hacer unos largos y después a la número 7 que estaba ambientada en las playas brasileñas, con muchos elementos traídos directamente desde Ipanema. Lógicamente se trataba de una piscina y no del mar, pero si veis la decoración y el ambiente que se respiraba … el paraíso.

A mediodía banquete de gala en el salón principal, con todos los viajeros vip y suculentos manjares. Carnes, pescados, mariscos, vegetales, de todo, incluso en ocasiones se atrevían con experimentos temáticos y geográficos pero muy bien estudiados y presentados. A continuación una pequeña siesta, otra pequeña dosis de piscina, esta vez en una con ambiente más tranquilo, y rumbo al spa para relajarse antes de la cena, la cual era mucho más sencilla que las grandes comidas y servía como un ligero aperitivo de la noche de copas en el “Gran Casino Ytto Alli”.

Así transcurrían los días, un verdadero placer a lo que había que sumar las contadas escalas en diferentes países, pero aunque no os lo creáis no bajé en ninguna de ellas, la vida en el barco era tan perfecta que no quería perderme ni un solo segundo.

Próximo turno para: Z – Gorio – Activo

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7 comentarios

Archivado bajo Codeblue_

7 Respuestas a “Sus palabras, como las de todos, se las llevó el viento

  1. N - Sonvak - Activo

    Pues ya estoy esperando el siguiente post para saber como contínua la historia, porque a mi me ha enganchado y quiero mássssssssssss…

    Excelente post, Codeblue.

  2. Z - Gorio - Activo

    Pues si que pinta bien la cosa a bordo…

    Parece una historia perfecta, si no llega a ser por que ya sabemos el trágico final, pero aún así engancha.

    Espero que le pasen cosas emocionantes al personaje, por que tod@s nos imaginamos, supongo, que somos él, y nos gustaría que todo fuese lo más idílico posible, para amortiguar lo que sucederá sin remedio.

    Como siempre, un relato con mucha calidad narrativa.

    Saludos..

  3. Sito, espero que no nos dejes como con el diario de Paco!!!

    Acuérdate para la próxima que queremos saber todo, todito, todo el trayecto que recorrió el prota, desde un fabuloso trasatlántico a un tronco en el mar. Espero que los suculentos manjares también flotaran en el mar y se pudiera llevar a la boca, algún canapé a remojo 😛

    Besitosssss

  4. Pues francamente, como no has adelantado parte de la historia, parece que acaba mal, pero desde luego yo me arriesgo y me apunto al crucero ese. ¡Que envidia! No sé si el programa de actividades le seduce igual a todo el mundo, pero has acertado del todo con el mío (bueno mejor cambiaba el gimnasio por un desayuno en condiciones).
    Me apunto al crucero y a saber qué pasa.
    Lo has planteado muy bien. Es sencillo pero ya crea un clima de “intríngulis”, de a ver qué pasa.
    Un abrazo

  5. Pingback: Bitacoras.com

  6. Pues casi envidio al tipo, si no hubiera terminado como terminó..
    Excelente relato Sito 🙂

  7. Unsinagawa

    Estas historias de mar y naufragios son reales y tràgicas pero terminan por seducirnos. Algo habrà en ellas?… Yo entendì perfectamente ese sentimiento tuyo de que todo es tan perfecto arriba que no deseamos bajar en ningun puerto. Me parece genial tu idea y hay “mucha tela de dònde cortar”.
    Un abrazo.

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