De esta agua no beberé o este cura no es mi padre…

No digas de esta agua no beberé o este cura no es mi padre o esta polla no te cabe (dicen ellos), porque te caerá encima y tendrás que comerte tus propias palabras más pronto o más tarde, esto es lo que le sucedió a Marcela el día de su cumpleaños, que prometió en el jardín de su casa que nunca más  lo celebraría, ese día que se suponía debía ser una fecha especial para ella, porque no se cumple quince años todos los días. Salió del colegio a la 5  de la tarde y en casa le esperaba lo de siempre, un fiesta aburrida.
Ese día Marcela descubrió que ya no le gustaban las piñatas y que le daba vergüenza que sus amigas le cantaran el “Cumpleaños feliz”. Descubrió que no le gustaba sumar años a su edad o al menos celebrarlo. Invadida por sus tristes pensamientos, observaba el panorama: globos de colores por todo el salón, vasos de plástico rotos y pisoteados, un montón de papel de regalos arrugados y listos para tirar. Su melancolía iba en aumento y por su joven mejilla le iban cayendo gruesos lagrimones, que morían en el alféizar de la ventana de la cocina.
– ¡Marcela! -gritó su madre- ¿Ya estás otra vez hija? ¡por el amor de Dios! Julián, haz el favor de decirle a la niña que deje de llorar. Y todo, ¿por 
qué? ¿Porque tu abuelo ha dicho que no volverá más a esta casa? ¡Pues que haga lo que quiera, que no vuelva! estoy cansada de él y sus 
tonterías. Ya no eres una niña y no tienes edad para cuentos de hadas, te recuerdo que en las últimas evaluaciones suspendiste dos asignaturas. 
Por tanto, ya no pasarás las tardes de los martes y jueves con él, sino con un profesor particular. Y, que sepas que esto no tiene discusión que valga, será así y punto.
Marcela, entre sollozos replicó: -“Déjame en paz, odio este día y no lo celebraré “jamás”.
Sofía, al verla tan triste y abatida se sintió culpable y estaba profundamente preocupada por el hecho de que su padre, Sebastián, no hubiese acudido al cumpleaños de su nieta. Hacía unos cinco días que Sofía y Sebastián habían tenido un fuerte discusión y él salió de la casa cerrando de un portazo la puerta y diciendo: – si eso es lo que quieres, no volveré más a esta casa. Sofía en ese momento pensó que se le pasaría pronto y que un día tan especial, como cada año aparecería con su traje gris y su cuaderno en blanco envuelto en papel de estrellas para Marcela; el regalo favorito que la niña esperaba año tras año, donde plasmaba sus sueños.

"No quitemos a los niños la compañía de los abuelos"

"No quitemos a los niños la compañía de los abuelos"

El timbre rompió la tensa escena de la cena. Marcela se levantó corriendo de la mesa y fue a abrir la puerta corriendo, era Sebastián, quien bajo su 
sombrero, esbozó una amplia sonrisa, casi tanto como la de Sofía, que respiró aliviada al ver que su padre había venido a ver a la joven Marcela.
Sebastián, siempre había dicho que las palabras -excepto las que están escritas- se las lleva el viento, y se sentó en el sofá junto a su nieta a comer un trozo de tarta, mientras que ésta abría boquiabierta su regalo, -este año su cuaderno blanco tenía unas tapas brillantes color azul, su preferido. Rápidamente lo estrenó y escribió: “Había una vez una joven princesa que estaba muy, muy triste y prometió no volver a celebrar su cumpleaños nunca más pero, como bien decía su amigo “el sabio”, las palabras (excepto las escritas) se las lleva el viento”, al mismo tiempo que cogía la mano de su abuelo y le sonreía.
A medida que iba escribiendo, Marcela fue consciente de que ya estaba incumpliendo su absurda promesa. Y también supo, al mirar a su madre, que  volvería a pasar las tardes de los martes y jueves con su abuelo, “el sabio”.
Sofía los miraba y comprendió que sus palabras, como las de todos, se las llevó el viento.

Próximo turno: A – Codeblue – Activo

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5 comentarios

Archivado bajo Sandra

5 Respuestas a “De esta agua no beberé o este cura no es mi padre…

  1. Nota.- He puesto próximo turno a Codeblue porque no sé si la letra “B” sigue escribiendo en el Blogguercedario.

  2. Z - Gorio - Activo

    La verdad es que pensaba que iba ir de otra cosa al leer el primer párrafo;

    No digas de esta agua no beberé o este cura no es mi padre o esta polla no te cabe (dicen ellos).

    Pero, de todas formas, me ha gustado mucho.Me lo he pasado muy bien leyendo el relato.

    Saludos

  3. Me ha gustado muchísimo tu relato. La ternura de la relación entre nieta y abuelo era algo que aún no se había escrito aquí y, la innovación, debería tener premio especial.

    Enhorabuena 😉

  4. Ese ha sido una de mis penas. No conocer a ninguno de mis abuelos que fallecieron antes de que yo naciera.
    Sin embargo, sí he podido comprobar ese vínculo especial que entre niet@s y abuel@s con mis hijos. Me parece muy enriquecedor y satisfactorio para ambas partes.
    Como dice Montse, gracias por recordarnos un aspecto de las relaciones familiares que no había sido mencionado aún.

  5. Pingback: Bitacoras.com

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