Archivo diario: 24 marzo 2009

¡¡Quiero el próximo artículo del bloggercedario en mi mesa ya!!.

Sito gritaba como desesperado, juro por Dios que nunca lo había visto así.
—No me importa el orden alfabético, ¡al carajo con todo! Quiero un buen artículo, uno decente, para variar. ¿Es que ninguno de ustedes puede escribir algo pasable en media hora? ¡Tenemos un horario, gente!
Los bloggers lo mirábamos atónitos, completamente pasmados por su actitud. ¿Qué demonios le había picado a aquel hombre, siempre tan tranquilo y paciente? ¿Era el mismo que tantas veces nos había dado plazo extra, se había desgastado enviándonos mails recordatorios para que no nos olvidaramos de postear, había perdonado tantos saltos de turno de los bloggers más distraídos y perezosos?
—¡Sonvak!—exclamó el auto-denominado Codeblue. — ¿Crees que puedes escribir el próximo post?
Pero Sonvak no escuchaba: estaba demasiado concentrada observando a los pobres de Aspective y Montse, quienes solían sufrir hostigamiento de su parte. Sí, Sonvak era todo una acosadora, y estos dos se veían obligados a mantener su relación amorosa en secreto… No lo hacían muy bien, sin embargo, ya que la astuta mujer, de alguna forma, se había enterado de la noche en la que Montse encadenó desnudo a Aspec e intentó abusar de él –probablemente se encontrara escondida espiando en la misma habitación que ellos: tan lejos llegaba su psicópata obsesión-.
Ahora, los dos tórtolos intercambiaban miradas confundidas por la actitud de su jefe, y Sonvak no se perdía detalle.
— ¡Al demonio! ¡Siempre lo mismo! Sara, Gorio, ¿qué hay de ustedes?
—Olvídalo, Sito—largó Sara, harta. —Algunos todavía tenemos vida privada aparte del Bloggercedario. ¿Recuerdas la vida privada? Tú solías tenerla también, hace mucho tiempo, como cuando organizabas orgías para todos nosotros.
Furiosa, quien sabe realmente por qué, Sara se levantó, tomó su bolso, salió de la oficina y comenzó a correr hacia la puesta de sol. Una escena digna de una película dramática, así era ella. Le había picado el bichito de la rebeldía. O quizá simplemente extrañaba demasiado aquellas orgías.
Aprovechando la situación, y para zafarse del trabajo extra, Gorio salió apresurado tras ella. Y, ¡vaya que lo siguieron! Todos vieron la oportunidad perfecta para tomarse un descanso y, claro está, para dejar solo a Sito gritándole a las paredes. Los bloggers huyeron despavoridos uno por uno por la puerta, menos Aspec y Montse, que se dirigieron al cuarto de fotocopias a hacer sus cosas y, por supuesto, con Sonvak pegada a sus talones. Finalmente, solo quedaron dos personas en el caluroso cuarto de la oficina de Bloggercedario Ltda.
—Daniela—murmuró Sito, con los ojos desorbitados por su locura temporaria. —Eres la mejor escritora de todo el Bloggercedario.
Yo ya lo sabía, claro, pero sonreí con modestia.
—Por favor—el hombre se puso de rodillas, y, entre lágrimas que le afloraban de los ojos de esquizofrénico, me besó los pies. — ¡Por favor, Daniela! ¡Escribe el próximo artículo! ¡Eres la única que puede salvarnos!
Le tomé la mano a Sito para tranquilizarlo, y le dije con una sonrisa:
—No te preocupes. Yo me encargaré de todo, el Bloggercedario no se hundirá.
Y así terminé escribiendo esto. Sito, espero que te guste (aunque sé que te gustará). Soy genial, ya lo se, no tienen que decírmelo.

Próximo turno para: L – Juan Diego Polo – Activo

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