De ese dolor de no poder volver atrás.

De ese dolor que como un puño se instaló en el estómago de ella. Sabía que por su culpa la familia quedaba rota para siempre, que sus hijos no tendrían ya la familia que habían presumido ser durante años. Sí, ella se sentía culpable, pero no podía dominar los sentimientos que en su interior habían aflorado de un tiempo a esta parte. Su marido no entendía nada. ¿Qué le había pasado? Ni ella lo sabía.

¿Cuándo fue la última vez que besó a su marido con pasión? Se le escapó una sonrisa… ya ni se acordaba.

El inmenso amor que sentía por su marido se le había esfumado. Como si su amor hubiera tenido fecha de caducidad llegó un día en que se sintió fría, sintió que ya no estaba enamorada, que no lo deseaba. Ahora sólo quería empezar de nuevo con sus hijos y volver a sentirse viva.

¿Cómo comenzó esta espiral que la había llevado a acabar con tantos años de matrimonio? El día que pidió hablar con el director de su banco.

Estaba indignada por un trámite a su cargo que ella no estaba dispuesta a pagar y que mes a mes le iban cobrando y pese a hablar con la cajera no se solucionaba. Así que pidió hablar con el director y la cajera le dijo que en un segundo la atendería. Cuando entró se quedó helada. El director era su novio de la adolescencia. Nunca más lo había visto, pero allí estaba él guapísimo. Un poco trastornada empezó a explicar su situación, mientras su cabeza daba vueltas:

– No me reconoce. Me ha de reconocer. Yo no he cambiado tanto. Por qué no me dice nada? Tan poco importante fuí que ni se acuerda de mí. Y a mí tanto que me costó olvidarte…

El director fríamente le dijo que no tenía razón. Y ella traicionada por sus propios pensamientos empezó a gritarle, a intentar defender su versión, o acaso haciéndose ver? pero él se mostraba inalterable tratando de explicarse. Así que ella fuera de sí, se levantó gritando que los iba a demandar, se fue hacia la puerta, la abrió dispuesta a irse dando un buen portazo. Cuando la palma de la mano del director empujó la puerta cerrándola y muy seriamente la miró.

Ella pudo ver sus ojos verdes. Sentir su aliento. Y sin darse cuenta estaba entregada a un beso apasionado, a unos abrazos que recorrían todo la espalda de él, y notaba las manos de él en su culo presionándolo con fuerza. Y allí mismo, en el suelo como dos animales hicieron el amor y se revolcaron uno encima del otro, cada uno intentando dominar al otro.

No hubieron palabras, no hubo una otra vez, incluso se ignoraron siempre que se encontraron de nuevo en la oficina o en cualquier otro lugar. Como si no se conocieran de nada. Pero esta situación la había hecho reaccionar de que quería vivir con más pasión, que su vida perfecta había llegado a aburrirla, que quería ser libre.

Próximo turno para: S – Unsinagawa – Activo

10 comentarios

Archivado bajo T - Carolinagromani - Activo

10 Respuestas a “De ese dolor de no poder volver atrás.

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Esto me hacer recordar algo que oí hace poco y que me hizo pensar si de verdad siempre era así: «La infedilidad es la demostración irrespetuosa de que algo no funciona»

  3. S -unsinagawa-

    «Porque llega a ser rutina la caricia más divina… el amor acaba» como dice la canción. Ahí entra el «otro». Y tuerce el rabo. Y a veces nos gusta. Es diferente. Mejor?.
    Muy bonito tu post y como siempre bien escrito.

  4. N - Sonvak - Activo

    jajajajajajaja… ¿qué está pasando en el bloggercedario? ¿es la primavera?… cuanto amor y pasión en los post!!!!!…

    Excelente post Carolina… lleno de pasión.

  5. Luego de leerte, y de ver comentarios como el que dice: si «La infidelidad es la demostración irrespetuosa de que algo no funciona”. Pienso y simplemente llego a la conclusión de que la infidelidad es irrespetuosa, es dura y que es una muestra de que SE ACABÓ. Así lo creo. Si no hay amor, pa que carajos seguir, no?..
    Bue, hiciste que pensara. Gracias Caro, te llamas como mi hija.

  6. Z - Gorio - Activo

    A estas hora de la mañana de un domingo, y levantado de la dulce cama por la furiosa hambre, como que uno no es capaz de discurrir mucho , la verdad. ( pero lo intentaré )…

    A ver:

    Últimamente, los relatos están tomando un tinte melodramático que nos transportan a lo más profundo de nuestros sentimientos, y nos hacen reflexionar, meditar, cavilar y elucubrar, ejercitando nuestros cerebros para que no se arruguen.

    Parece que os gusta que sufran los personajes, engullirlos en situaciones tensas y no darles respiro
    alguno.

    No me estoy quejando ( que conste ),si no, todo lo contrario.

    Supongo que, los relatos de esa manera narrados, seguramente se acercarán más a la realidad.

    Mi enhorabuena.

  7. Gracias a todos.
    Sito, no pretendía dar importancia a la infidelidad de la chica, sino más bien a unas preguntas que rondan mi cabeza. Se puede dejar de amar a una persona de un día para otro? O es un proceso lento? Amar de enamoramiento me refiero.
    Unsinagawa, un psicólogo conocido dijo hace poco, aunque luego lo intentó arreglar, que todos deberíamos tener un amante en nuestra vida.
    Sonvak, la primavera ha llegado! Lo dice el Corte Inglés. Yo ya tengo las hormonas alteradas, jajaja.
    Utopía, tu hija se llama así? jajaja, la mía también. Un besito para tu nena.
    Gorio, me gusta imaginarme situaciones que sean complicadas, en las que los sentimientos se dividen, también me gusta leerlas, que me transporten a realidades lejanas pero que nunca se sabe si un día te puedes convertir en el protagonista.
    Saludos a todos!!

  8. Aspective

    Bueno, ¿quieren ustedes alguna prueba más de que de las mujeres, especialmente las propias esposas, no puede uno fiarse nunca?
    Este relato me parece tan real que voy a tener que poner un GPS en el bolso a mi mujer cada vez que vaya al banco… je je
    😉
    Fenomenal. Un abrazo

  9. Aspective, no te quiero asustar pero esta historia podría pasar con el zapatero, el verdulero, el repartidor del Eissman, jajaja. Más bien sería cuestión de llevar un casco con una cámara, que un GPS. Un saludo 😉

  10. En verdad es una historia muy cercana a la realidad, he conocido personas a las cuales le han pasado ese tipo de experiencias. Aun no se si el amor acabe de un día para otro, pero creo que si es algo puede ocurrir si no estamos prevenidos para poder salvarlo.

    Con esta historia he podido pensar lo dificiles que son las relaciones humanas en nuestra vida.

    FELICIDADES

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