Archivo diario: 21 febrero 2009

Con el corazón helado.

El semáforo en off detuvo mi marcha. Desde la ventana del auto, leí la de ocho columnas del periódico del día en la máquina dispensadora: Muere tras explosión. Caray hasta dónde hemos llegado en este país. La violencia se ha recrudecido de tal manera que ya los narcos no respetan aquél viejo código de honor: Ni mujeres ni niños. Hasta ahora mi provincia, el mayor productor mundial de tomates, era conocido por los actos de violencia entre bandas de narcotraficantes y no como el granero y productor número uno de este fruto. Así es, “crea fama y acuéstate a dormir”, me dije.

Ella era una niña cuando Eutimio llegó a la sierra. El precio puesto a su cabeza le hizó tomar la decisión de regresar a la montaña, de dónde había llegado a la ciudad, con una mano adelante y la otra detrás, aún siendo un jovenzuelo. En 15 años era ahora el número uno en la lista del FBI. Honrosa distinción. El número uno en la lista de los más buscados. No fue novedad, los motores radiales Lycoming de dos Cessna´s  anunciaron la llegada del jefe de jefes. Se apostaron sobre la pista de arcilla, después de arriar el ganado y perros, desde el comisario municipal hasta los más importantes personajes del pueblo. No siempre había visitas tan especiales, a no ser por las campañas de políticos corruptos que se acercaban por ahí en épocas electorales, para intercambiar cobertores por votos. Vanesita recordaba su llegada porque en la secundaria, al lado de la pista de aterrizaje,  hubo una gran algarabía de toda la chiquillada.

No cumplía 14 y ya estaba en edad de merecer. Fue una niña precoz pues muy temprano sus medidas se acercaron a la perfección. 90.60.90. El resto lo hicieron los mensajeros de Eutimio. Las AK47 y R15 persuadieron al autor de sus días: Qué prefiere, entierro, destierrro o boda…?. Así la fecha del matrimonio quedó pactada, a la vez que un maletín repleto de fajos de 100 mostraban un Abraham Lincoln sonriente al frente del billete verde.  Lo demás es historia. Sí. Historia. Los tres dias que duró la fiesta el pueblo disfrutó del añejamiento de 100 cajas de Chivas18  años y ellas por supuesto de la casa Moet-Chandon. La fortaleza en que se convirtió la cañada áquella se resguardó por seis comandos apostados en las colinas, y la felicidad sonora de los novios corrió a cargo de cinco grupos musicales, muy bien intercalados para tocar en tandas de seis horas cada agrupación. Todo perfecto, cómo debe de ser cualquier historia de amor.

En los años siguientes Vanesa fue  “reina del café”, “reina de la primavera” y también la mujer de. No había ya en el pueblo quien no reconociera a “Vanesita” como la mejor hija, hermana y amiga.  Ella era feliz ahí, por eso no estaba de acuerdo en realizar aquél viaje al centro del país, dónde Eutimio revisaría sus negocios inmobiliarios y “agrícolas”. Nada peor, que estar en el lugar equivocado a la hora equivocada, ése retén militar tenía minutos instalado en esa avenida. En pocas horas estaba en la cárcel de máxima seguridad más importante de todo el país. El mayor capo de la droga había caído.

La esquizofrenia de la prisión potenciaron los celos enfermizos del cuarentón. Las llamadas estridentes al celular y los reproches infundados cubrieron sus días grises.  Apostó guardias para vigilar cada uno de sus movimientos. Eutimio se convirtió en un animal al acecho. Lo que era una historia rosa se convirtió en un infierno –todavía rosa– porque cuando recibió por debajo de  su celda aquellas fotografías de ella, ahí sí, se le abrió un boquete al infierno. Con el corazón helado vió aquellas placas sembradas por el cártel enemigo: un perfecto fotomontaje. Ella con un hombre x en posición x.

La mucama atendió la puerta. Ella radiante como siempre a sus 19. Era bellísima, la sangre francesa esparcida por expedicionarios hicieron lo suyo en aquella cordillera. Ojos azules y tes blanca como nata de leche y un cuerpo –ya lo dije– de diosa griega. Sus 1.80  metros imponentes sin tacones tomaron aquellas preciosas flores, rosas rojas, sus preferidas. El emisario se despidió y ya en la acera el estruendo de la granada de fragmentación simbró aquella mañana. La historía de amor rosa terminó: una tarjeta de felicitación dice al calce: Con todo mi amor…

Proximo turno para: R  – Arielshinigami – Activo 

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