Hay un día en que vamos a ser enterrados.

Hace diez años enterré bajo una vieja higuera una caja de metal con los pocos objetos que tenía de mi novio. Ayer me dirigí al mismo lugar y escarbando la recuperé. Ya en casa, la abrí, y empecé a llorar desconsoladamente. Sus fotos, era tan guapo.  Nuestras fotos, estábamos tan enamorados. Su anillo de plata, su cassette de música preferido y un regalo que me había hecho.

Yo le amaba con locura, vivía por él, estaba enamorada hasta el último poro de su piel. Andrés padecía una depresión desde hacía un tiempo. Y decidió poner fin a su vida una noche tirándose desde las rocas al mar. Su familia preocupada viendo que Andrés no llegaba y por la mañana me llamaron. Me había estado toda la noche estudiando para un examen que tenía. Fuí corriendo a su casa para ver que pasaba. Al mediodía encontraron su cuerpo sin vida. La autopsia rebeló que había muerto por el golpe en la cabeza contra una roca.

Estuve con mi “suegra” en todo momento, le daba la mano, la acariciaba y la pobre mujer estaba destrozada. Todo el mundo se preocupó de mí, y yo desconsolada no oía ni lo que la gente me decía y todo el mundo tenía miedo de que yo no cometiera alguna locura también.

Como he dicho al principio, con la caja metálica entre las manos, recordé la última tarde con Andrés. Quería hablar conmigo. Me llevó a las rocas para estar a solas, allí me dijo que no quería continuar la relación, que yo era demasiado celosa, no le daba libertad y se sentía agobiado. Él quería continuar siendo amigos, pero nada más. Yo empecé a llorar pero Andrés se mostraba impasible. Como ví que las lágrimas no le inmutaban empecé a calentarme y a gritarle. Él me decía que me calmara que al día siguiente si yo quería nos veríamos otra vez y volveríamos a hablar. Pero yo fuera de mí empecé a insultarle, a decirle que sin él me moriría, que no me dejara.

Se puso de pie, se iba a ir, cuando yo fuí corriendo por detrás y le empujé hacia el mar.

Lo demás ya lo sabéis. Sí, nadie sospechó nada. Nadie sabía que Andrés me quería dejar. Todos sabían que le estaba tratando un psicólogo. Y preferí vivir sin él, antes que me abandonara.

Cogeré la caja metálica y volveré a enterrarla en el mismo lugar. Con mi secreto en su interior. Sí, la pobre novia desconsolada! Eso es lo que pensaron. He vivido con la rabia de que me quisiera abandonar todos estos años, con el corazón helado.

Próximo turno para: S – Unsinagawa – Activo

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9 comentarios

Archivado bajo T - Carolinagromani - Activo

9 Respuestas a “Hay un día en que vamos a ser enterrados.

  1. Quiero pensar que este relato es de ficción…. pues de otra manera si que seria una situación tremenda.

    Tengo una amiga a la cual su novio se murió tras varios años de noviazgo….. dos semanas antes de al fin se casaran.

    Estas situaciones si que son tremendas.

  2. S -unsinagawa-

    Abro un parentesís para ser el primero en decirte que es magnífico tu relato. Me impresiona tu capacidad de sintesís. Excelente post!!!.

    (…y claro no hay qué dar nunca la espalda…).

  3. T - Carolinagromani - Activo

    Gaby, si en la siguiente ronda no escribo es que me han encerrado en la cárcel, jeje.
    Quería decir con este post, que como en el caso de Marta del Castillo, si la policía no llega a descubrir a los asesinos, estos quedan haciendo su vida normal y sin ningún tipo de remordimientos.

  4. T - Carolinagromani - Activo

    Unsinagawa, guapo! Ni dar la espalda y avisar a alguien de que quieres dejar la relación, si el chico de la historia hubiera informado a alguien, el final habría sido muy diferente.

  5. Carolina yo si quieres soy tu amigo, tu novio, tu marido y hasta tu padre si hace falta, pero por Dios no me invites nunca a ver la puesta del sol al lado del mar, glup.

  6. Pingback: Bitacoras.com

  7. N - Sonvak - Activo

    Vaya, Carolina… ¿qué se esconde en tu interior?. Excelente relato y difícil ponerse en la piel de un asesino.

  8. Sito, jajaja
    Sonvak, te aseguro que soy buena persona… hasta que dejo de serlo jiji 😉

  9. Aspective

    Caray.
    Está fenomenal y qué giro tan inesperado. Me ha encantado.
    Claro que me apunto a lo que dice Sito: lo que quieras pero lejos del mar… por si acaso.
    Eso es lo que dicen del crimen perfecto: existe pero nadie lo sabe porque es tan perfecto que no se sabe siquiera que existe crimen.
    Muy bien el relato pero como decía Gaby que sea ficción porque desde la cárcel no creo que te dejen escribir en tu turno y eso no lo podemos consentir.

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