Archivo diario: 9 febrero 2009

Me pregunto si Codeblue lo hizo aposta

Realmente, no sé si Codeblue lo hizo aposta o no, no estoy dentro de su cabeza, es algo parecido a lo que le pasó a mi amigo Tomás hace un par de meses, resulta que tiene un hermano de “moral distraída”, por decirlo de una manera suave, mi amigo es un trabajador incansable y tenía un coche que le daba más problemas que otra cosa y por su trabajo tenía que comprar uno nuevo, después de mucho esfuerzo logró comprarse un coche, había estado ahorrando durante mucho, mucho tiempo para poder dar la entrada de ese coche, estaba como loco con el coche, ya que el viejo se pasaba más tiempo en el taller de reparaciones que en la carretera. Su hermano Nando, sin embargo es todo lo contrario, no trabaja, ni busca trabajo y vive de lo que pilla haciendo sus trapicheos, la familia ya no sabe qué hacer con él. Hasta hace poco vivía de la caridad de sus hermanos y de su madre, una mujer viuda con una pensión de “risa” a la que le sacaba todo lo que podía. Un buen día los hermanos viendo que éste no hacía nada por salir de su estado, le cantaron las cuarenta y lo pusieron de patitas en la calle, y ahí empezó su pesadilla, el hermano se fue de casa de su madre y por un tiempo no volvieron a saber de él.
Pero, hace unos dos meses, domingo para más señas, mi amigo se levantó como siempre, temprano, y se dispuso a ir a ver a su madre, como cada domingo y después se iría a dar una vuelta con los amigos, pero Tomás se llevó la sorpresa de su vida, su coche no estaba en la plazoleta donde la noche anterior lo había aparcado, mi amigo cada vez se iba poniendo más y más nervioso, al cabo de un rato decidió dar parte a la policía, rellenó un largo formulario, matrícula, color, modelo etc. sólo le dijeron que hoy en día es algo corriente y que era cuestión de esperar. Mi amigo desolado se fue a casa de su madre, intentando que no se le notara el disgusto que llevaba para que la madre no se preocupara, allí pasó un rato y se despidió de ella. Con la pesadumbre que tenía encima se le acabaron los planes del domingo, sus amigos y él recorrieron todo el pueblo y los alrededores, pero nada, el coche no aparecía. Volvieron a casa de Tomás cerca de las 10 de la noche y se quedaron un rato más haciéndole compañía.

Atracos con alunizaje

Atracos con alunizaje

A eso de las 11,45 de la noche sonó el teléfono y Tomás se precipitó hacia él, algo le decía que eran noticias de su flamante coche, efectivamente, era una voz que le decía que se presentara en comisaría lo antes posible que había noticias de su coche. Raudo y veloz sus amigos lo llevaron a la comisaría, una vez allí una agente le comentó que la noche anterior habían atracado una joyería en el pueblo de al lado por el método del alunizaje y que el coche usado era el suyo, al parecer unas cámaras de la misma avenida habían captado toda la operación y que necesitaban su colaboración, por si reconocía a alguien. A Tomás casi le da algo, con la cara blanca y casi sin querer mirar la grabación que le presentaron se le hizo un nudo en la garganta, efectivamente, era su coche y lo peor de todo iban tres tipos y uno de ellos era Nando, Tomás no daba crédito a lo que veía, su propio hermano había robado su coche y lo había utilizado para un atraco. Sus amigos, estaban mudos, expectantes, sin pronunciar palabra hasta ver qué decía Tomás. En la sala se hizo un silencio que se oía el corazón de mi amigo palpitando, eso duró unos interminables segundos, hasta que al fin, bajando la cabeza y llorando como un niño, dijo a media voz, sí es mi coche y es mi hermano y dos de sus amigos, la agente no lo oyó y le dijo ¿puede repetir? y Tomás ahora ya más alto y más cabreado dijo: – ¡Sí, es mi coche y es mi hermano y sus amigos! Y se cayó derrumbado y llorando. Le tomaron declaración y mientras los agentes hacían las diligencias pertinentes, hablaban entre ellos – ¡pobre chaval! ¿puede un hermano odiar tanto a otro para hacerle esto?

Próximo turno para: F – Saralm – Activo

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