Una noche, sediento de sangre

Había llegado a la revista sobre las 11 de la mañana, tranquila y relajada porque sólo tenía que preocuparme de ir adelantando contenidos para el especial del año.

Mis artículos sobre arqueología tenían un cierto éxito entre gente amante del tema y no precisaba estar sujeta a lo que vomitara el teletipo, lo que me dejaba margen suficiente para organizar mi agenda a mi “aire”.

Normalmente, el editor jefe, Don Aspective Pérez López, hombre cuadriculado aunque de aspecto bonachón que le confería su barba blanca poblada -truco que escondía una enorme doble barbilla-, su oronda figura y aquella vieja montura, que sujetaba unos cristales muy gruesos con círculos que se cerraban hasta enmarcar la pupila, apoyada sobre las bolsas bajo unos ojos mínimos y de color indefinido, tenía por costumbre, dejarme con bastante asiduidad, ciertas noticias que pensaba podrían ser de mi interés.

El día anterior, considerándome más bien “lerda”, en cuanto a mi capacidad de estar alerta a las noticias, me había “garabateado” en un post-it: Escribe sobre Myriam Seco y excavación en Luxor.

¡Como si yo no supiera que la egiptóloga sevillana estuviera excavando en el templo funerario de Tutmosis III en Luxor!

Yo acostumbraba a devolverle el post-it, con un OK, como demostrándole que le agradecía la información y que investigaría, para no entrar en mayores disquisiciones con él. Se me antojaba imposible que a la redactora de moda le dejara un post-it con un: Ojo, escribe sobre los zapatos de Manolo Blahnik.

Entré en la redacción y me fui a mi mesa, quería ir preparando toda la documentación necesaria para escribir, con propiedad, sobre el observatorio solar más antiguo conocido, y en un estado de conservación excelente, “Las trece torres del Chankillo”, en Perú. Quería solicitar, inmediatamente, información complementaria a la secretaria de Charles Ruggles, de la Universidad de Leicester, para incluirla en el especial.

Según iba a encender mi ordenador vi que, en el borde la pantalla, había un post-it con un recadito de Don Aspective: una noche, sediento de sangre.

Me quedé de “pasta de boniato”. No tenía ni la más repajolera idea que quería que hiciera con aquella frase tan inconexa e incongruente. La frase era ¿de algún libro de vampiros?, ¿un eufemismo sobre algún dictador con hábitos nocturnos?, o quizá ¿algún rito iniciático de alguna secta satánica?.

Cogí el teléfono y marqué la extensión de Don Aspective jurando que, si era algún tipo de broma macabra, le iba a rebanar la doble papada para que hubiera sangre por arrobas y no tuviera sed en lo que quedaba de vida.

Cierto era que tenía mucho que agradecerle puesto que nadie hubiera pensado que, en aquella revista, tendría cabida mi especialidad, sin embargo el apostó por mi y dio resultado, por lo que iba a darle la oportunidad de explicarse antes de cometer la “escabechina”.

Descolgó su secretaria y me dijo que Don Aspective, se había ido de vacaciones y que me había dejado un aviso en la pantalla de mi ordenador. Intentar que aquella “bulldog” que tenía por secretaria, me aclarara algo, era como pedirle a Armani que escogiera a Don Aspective para desfilar en su próxima colección de primavera-verano, algo de todo punto imposible.

Decidí que seguiría a lo mío y le devolvería el “regalo envenenado” con algún recado original que le obligara a pensar si era conveniente seguir dejando esos “recordatorios” innecesarios, ya que en esta ocasión se había pasado tres pueblos y medio. Sin embargo mi cerebro iba por libre, lo que hacía que mi mente girara a velocidad vertiginosa buscando algo que encajara con aquello. Repasé mis conocimientos sobre incas, aztecas, egipcios, nubios y, acabando con la historia de éstos últimos, llegó la hora de comer.

Mientras tomaba un sándwich de la máquina, seguí repasando, al detalle, cada cosa que pudiera tener algo que ver con aquella enigmática frase.

Después del café de las 6 de la tarde, recordé que hacía un par de años, había leído “El espejismo de Dios”, del profesor de Oxford, Richard Dawkins, que había levantado ampollas con su libro y más aún con su definición de Dios aunque yo, en “petit-comité”, recomendaba su lectura a todo aquel que quisiera hablar de la existencia, o no, de Dios y todo lo que ello conlleva, con un mínimo conocimiento de ambas opciones.

Pasé por el despacho de Don Aspective y, en su propio post-it, añadí a su frase: y sin un bocata de calamares que meterme entre pecho y espalda.

Apagué el ordenador y salí escopetada para casa. Allí, después de desmontar media estantería, di con el libro. Tuve que ir releyendo hasta llegar al capítulo 2 -mis plegarias fueron oídas y no necesité leerlo entero- donde encontré el párrafo donde recordaba, algo parecido, en la controvertida definición del dios del Antiguo Testamento: “posiblemente el personaje más desagradable de toda la ficción. Celoso y orgulloso de ello, un mezquino, injusto e implacable enloquecido fuera de control, un vengativo limpiador étnico sediento de sangre, un misógino, homófobo, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista, caprichoso y malévolo matón”.

¡No podía referirse a eso! Además lo de “una noche” no tenía cabida alguna en aquel texto, so pena que el escritor hubiera tenido aquella “iluminación”, a la hora de describir a Iahvé, después de la puesta de sol. No me cuadraba nada con aquello. Algo se me estaba escapando y no era capaz de dar con ello.

En ese preciso instante, sonó el teléfono y descolgué inmediatamente. Era Don Aspective. Reía a carcajada limpia. Había querido dejarme otro recado, pero como estaba leyendo “Jara y Sedal”, en concreto un artículo escrito, soberbiamente, según Don Aspective, por Miguel Delibes sobre caza, con eufemismos como el que había dejado escrito, al referirse a la caza del jabalí y las rehalas de perros, mientras que su intención era poner: Me voy de vacaciones.

Según Don Aspective, eran malas pasadas que juega el cerebro pero sin mayor importancia. Me preguntó si había dedicado mucho tiempo a buscar sentido a aquella frase y, por restarle importancia pues no estaba dispuesta a que se colgara alguna medalla a mi costa, le dije que no, que seguía trabajando con las últimas noticias llegadas de Luxor y Myriam Seco.

Colgué, excusándome con una majadería y estuve a punto de cargarme la cristalería entera, para desahogarme. Definitivamente tendría que haberle rebanado la papada y haber hecho un estofado después.

¡¡¡9 horas perdidas por un mamarracho!!!

Próximo turno para: Q – Sara – Activo 

 

10 comentarios

Archivado bajo P - Montserratita - Activo

10 Respuestas a “Una noche, sediento de sangre

  1. Brujaaaa!! Mañana vengo, jejeje

  2. Genial Montse. Como encubrir dentro de una historia que la frase que le has dejado es de órdago. Muy ágil, realmente ágil, me ha encantado, bravo.

  3. Buenas wapetona.

    Veis como sois mas complejas que los hombres!!! Si me deja a mi esa nota, enseguida hubiera acertado: “!!Quiere sexo!!”, jejeje!!!

  4. N - Sonvak - Activo

    Guauuuuuuuuuuuuuuuuu!!!… Me parece buenísimo. Me he partido de risa en algún momento, jajajajajajajaja… Gracias a ti, ahora ya tengo una imagen para D. Aspective.

    Excelente, de verdad, eres muy buena escribiendo y me encanta leerte. Besos…

  5. Aspective

    En fin, me ha encantado. Original, de lectura amena y fácil, interesante y metiendo la frase maravillosamente en el texto.
    Si siempre te lo digo, eres genial.
    A mí sí que me encanta leerte.
    Pero (sí, tengo un pero)
    ¿cuándo nos hemos visto?
    ¿quién te ha facilitado una foto mía?
    ¿eres parte del equipo de espionaje de dña. Esperanza?
    y… en fin,…. espero que la frase final… sea únicamente un recurso para el siguiente post… y no una declaración de intenciones…

    🙂 🙂

  6. Sara, cielo, la frase da para mucho!!! 9 horas perdidas con un mamarracho, es la tónica habitual en la vida de cualquier mujer, jajajaja.

    Gracias Codeblue, intento entretener ya que otra cosa no sé. 😦

    Kurt, encanto, es que ya tengo que dejar un poco el sexo que el “Comando G” alguna vez descansa!!!! jajaja.

    Gracias Sonvak, pero la imagen de Don Aspective es inventada. ¿Tú conoces a alguien que se llame Aspective? Es un nombre inventado, jajajajaja

    Corazón, no sabías que Espe y yo somos uña y carne???? Yo soy la que lleva el espionaje dentro de la CAM, por favor Aspective!!!! Amos, amos, amos, yo todo el día con la gabardina y las gafas oscuras y ahora me chafas con esa pregunta, jajajaja.

    Besitosssss

  7. jejeje Excelente, como siempre!

  8. Hola!!!
    Que puedo decir, simplemente Excelente!!!

  9. Chapinita y Ariel, gracias, sois muy generosos 🙂

    Besitossssss

  10. Jaja muy bueno Montse.

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