¡¡¡¡LLAMAAAAA!!!!

¡¡¡Llamaa!!! -me gritaba Mario mientras trataba de vaciar todos los extintores para sofocar el fuego. Con las manos temblorosas, marqué en el móvil el 112 y pedí ayuda a gritos. Esperando escuchar la cercana sirena de los bomberos, guardé en una bolsa un viejo álbum de fotos, y arrastré a Mario hacia las escaleras de incendios. El calor de las llamas nos hizo retroceder, no había salida posible.

Nos dirigimos hacia la cocina, la estancia más alejada del salón, donde había comenzado el incendio. El humo empezaba a colarse bajo la puerta, teníamos que salir de allí cuanto antes. El fuego estaba devorando nuestra casa, toda una vida de recuerdos y esfuerzo conjunto.

Los servicios de emergencia llegaron y colocaron todo el dispositivo para que saltáramos por la ventana. Cuando miré hacia abajo, sentí que todo me daba vueltas. Mario, que sufría de un vértigo incontrolable, se puso pálido de repente. No puedo saltar -dijo. En ese momento las llamas entraron en la cocina calcinando la puerta y todo lo que encontraban a su paso. No había tiempo, debíamos saltar ya, sin pensarlo más. Mario no quería, el pánico se había apoderado de él, y se había quedado inmóvil junto a la mesa. Le hice reaccionar y que se colocara en la ventana junto a mí, saltaríamos juntos.

 Incendio

Los bomberos nos dieron la señal desde abajo para que nos lanzáramos, cogí impulso, y me tiré, con los ojos cerrados. El impacto al caer contra el colchón de aire fue fuerte, y cuando reaccioné busqué rápidamente el abrazo de Mario. Pero él no estaba allí. Los servicios sanitarios trataban de comprobar que yo estaba bien mientras me alejaban de aquel infierno en el que se había convertido mi hogar. Miré hacia arriba, y las llamas ya salían por las ventanas, mientras los bomberos trataban de sofocarlas inútilmente. Miré a mi alrededor, en busca de Mario, pero ni rastro de él. No saltó, -pensé desconsolada.

Me colocaron una máscara de oxígeno y me llevaron al hospital, pero nadie me decía nada de Mario. Cuando terminaron de hacerme el reconocimiento, un policía me entregó una bolsa. Llevabas esto cuando saltaste, -me dijo. Lentamente, desenvolví el plástico y saqué el álbum de fotos. Las lágrimas asomaron a mis ojos por primera vez al ver las imágenes de Mario. Entre las fotografías, había un recorte de la película Titanic, en la que aparecían Jack y Rose. Al lado, una instantánea de nuestro viaje a Brasil, en la que estábamos a punto de hacer puenting, con una inscripción a mano, escrita por Mario, que decía: “Si tú saltas, yo salto”.

Sentí una mano en la espalda, y cuando me giré, allí estaba él, con su enorme sonrisa, que mientras me secaba las lágrimas repetía: “Si tú saltas, yo salto“.

R- Ariel Shinigami – Activo

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13 comentarios

Archivado bajo Q - Sara - Activo

13 Respuestas a “¡¡¡¡LLAMAAAAA!!!!

  1. Aspective

    ¡¡Menos mal que al final había saltado, porque no aguanto otro final triste!!
    Me has gustado la historia. Es tierna y refleja una confianza, un agradable compromiso de pareja, quizá de amistad solo, pero que deja muy buen sabor de boca.
    Repito, me ha gustado mucho.

  2. Opino igual que Sito, hubiera sido terrible que no saltara Mario.
    ¡Me encanta como escribes!. 🙂

  3. Upssss, quise decir que opino igual que Aspective.

  4. Salto al vacíoooooooo…

    Muy buen relatado. Felicidades

  5. Qué guay! Yo me temía lo peor, y el final superromántico… aaaay…

  6. Estupendo Sarinha!!!! Sigues dándole vueltas de tuerca a las frases que te dejo.

    Cada vez que imagino por donde vas a seguir el relato, consigues sorprenderme, no atino ni una contigo 😉

    Besitosssss

  7. N - Sonvak - Activo

    Si es que por aquí la imaginación se desborda. Estupendo relato Sara! Me ha encantado 🙂

  8. Pensé en no salvarle la vida, pero luego me dio tanta pena, y me surgió lo de la frase esa, que dije: qué demonios, vamos a darle a Mario otra oportunidad!!
    Gracias a todos!!

  9. Joer cada vez elaboráis más los post, con imagen y vídeo a juego, esto adquiere un nivel impresionante.
    Me gusta mucho también el comentario de Sara: “pensé en no salvarle la vida…” si es que esto de escribir nos hace estar por encima de la ley y nos da un poder que no tenemos en la vida real, ahora me cargo al protagonista, ahora voy a hacer que se acueste con tremendo pibón, jajajaja

  10. Por cierto, que sepáis que no he saltado el turno porque le hemos concedido 12 horas de plazo extra a Ariel que no quería perder el turno.

  11. Hola!!!
    Muchas gracias por el tiempo extra 🙂

  12. Ufff, qué alivio!! y a llorar se ha dicho… de alegría!!

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