Archivo diario: 15 enero 2009

Jamás en la vida miran de frente

– Ay, Carlos, tú y tus boleros… ¿Cuándo vas a tomar en serio lo que yo te digo? Yo hablándote del gallego y su gordo y tú, cantando.

– Lucy, chica, no te me pongas así… si lo que te estoy dando es cariño, mi china. Mira, olvídate del gallego ese y vámonos por ahí tú y yo a empezar de nuevo…–mimó Carlos a Lucy, bajito, aprovechando lo cerquita que la tenía, aún entre sus brazos.

– ¿Irnos para dónde, Carlos? -Lucy se despegó de un tiro-. Ya estoy cansada de cuartuchos, de habitaciones de hoteles, hasta de esta ciudad y de este país. Ni me entendiste hace un rato cuando te lo mencioné. Ya no aguanto más, ya no aguanto más…

Lucy volvió a tirarle los brazos a Carlos y éste, a dejarse abrazar. A Lucy no podía olvidarla ni en sueños. Demasiada agua había corrido por esa orilla, agua común, orilla bañada por ambos. Y ella habrá atracado en otro puerto, pero él seguía sin rumbo buscando el de siempre, el de Lucy. Su gran amor y el único. Los otros, esos no habían llegado a tal categoría. Lástima que ella no pensara igual, qué pena, con lo que le gustaba a Carlos esa mulata.

– Ya me cansé, Carlos -siguió Lucy-, me cansé de lo mismo con lo mismo. Me cansé de los hombres que jamás en la vida miran de frente. Con lo bien que me había caído el gallego… si hasta me regaló un poema y una flor. ¿Quién hace eso aquí? Todos son iguales, sólo tienen ojos para las nalgas… y para los gordos, por lo que veo. ¿Tendré que meterme a lesbiana o en otro país será diferente? ¿Eh, Carlos? Habla, chico, ¡dime algo!

¿Qué iba a decir él ante la exuberancia de mulata que tenía ante sí? ¿Él? No había tenido suerte y el gallego sí, con poema y flor. ¿Y sus boleros? Si le cantaba uno ahora seguro ella se iba a molestar. Lucy, qué insensible… A las mujeres no hay quien las entienda, se dijo. ¿Y de dónde iba a sacar una flor? Quizá una flor era la solución a sus desamores. Bruto él, ¿cómo no se había dado cuenta antes? La próxima se la robaría del jardín al vecino. Eso sí, se compraría unas gafas oscuras porque a Lucy no había quien la mirara por otra parte de su cuerpo, aunque ella se quejara. ¿Qué mirarán las mujeres en los hombres?

A – Codeblue – Activo

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Las miradas ignorantes de la gente

 

 

Las miradas ignorantes de la gente
transforman a los héroes en villanos,
convirtiendo maquiavélicas mentes
en diosas que te modelan en sus manos.

Las miradas ignorantes de la gente
hacen que respondas a estereotipos,
se sustituyan personas por entes
que responden solo a sus arquetipos.

Las miradas ignorantes de la gente
no son más que la ciega realidad
del mundo que nos rodea últimamente.

Las miradas ignorantes de la gente
son fácilmente reconocibles:
jamás en la vida miran de frente.

 

 V – Aguaya – Activo

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