Quiero que poses desnudo.

-¡Por supuesto! ¡Claro que sí! Donde quieras, cuando quieras, para  lo que quieras.

-¡Hombre, gracias! Pues… creo que me vendría bien el jueves. Por la mañana. ¿Te parece a eso de las 10? ¿En mi estudio?

-Pero ¿lo estabas diciendo en serio?

-En serio totalmente. Quiero que poses desnudo par mi. ¿Tú no hablabas en serio?

– Estooo, bueno, yo… pues… sí, claro, sí.  -Me había dejado cortado. Yo la conocía por haberla visto algunas veces por la Agencia. Era una artista, ya medianamente conocida, que firmaba sus obras como Kavnos y que cada día era más solicitada (y cotizada) por las galerías de la ciudad-.

– Pero ¿Tú no eres modelo? Me habían hablado de ti en la Agencia…

– Sí, sí, trabajo de modelo, pero habitualmente me llaman para el papel de antes

-¿De antes?

– Sí. En las típicas fotos o publirreportajes de las dietas para adelgazar en las que se incluye la foto de cómo se era “antes” y como ha quedado “después” me suelen contratar para hacer de “antes”. ¡Ah! También he hecho reportajes como modelo de pies; para callicidas y eso, ya sabes. Tengo los pies muy bonitos ¿Y tú que habías pensado?

– Ya te lo he dicho: quiero que poses desnudo. ¿Te provoca algún problema? Pagaría los honorarios por jornada que tiene marcados la Agencia más una pequeña bonificación para ti por las molestias.

– Bueno, nunca lo he hecho antes. – Inmediatamente empecé a buscar alrededor a los otros dos “graciosos”. Seguro que esta tía quería pintar la versión 300px-peter_paul_rubens_026masculina del famoso cuadro de Rubens-  Pero no, no es que tenga problemas es que nunca me lo habían propuesto. Vamos que no tengo el tipo estándar que se lleva ahora. Ni el tipo ni la edad tampoco.

– No te preocupes, eres exactamente lo que buscaba –me contestó- Entonces ¿el jueves a las 10? Toma mi tarjeta, ahí está la dirección de mi estudio.

-¿Tengo que llevar algo, alguna cosa, ir vestido de alguna forma especial? –Al punto me sentí estúpido. ¡Un ramo de flores!, ¿no te jode? Para posar desnudo no me iba a hacer falta nada-

– Irónica me respondió “Con que vengas tú es suficiente”.

-Lógico. Me alejé todavía extrañado. Mi tipo, vestido, bueno, puede disimular algo esas lorzas que, no sé cómo, me han salido sobre el michelín cervecero y que se desparraman a mi alrededor. Pero en bañador, en fin, con decir que odio el verano será suficiente ¿no? ¿Y quería pintarme a mí? Bueno, ella sabría.

Según se iba aproximando el jueves, mis dudas se iban acrecentando. Tenía que reconocer que me daba vergüenza, por muy poco profesional que sonara. Además la chica, la pintora, era joven y estaba bastante buena, lo cual me cohibía aún más. Esa mañana me había examinado, de cuerpo entero, delante del espejo. Por primera vez en años con atención. Y lo que había visto me había desmoralizado bastante. Y encima tenía que reconocer que, francamente, la tenía pequeña. Pero claro, el tamaño no importa, dicen. No importa hasta que se puede comparar y encima iba a quedar inmortalizado en un cuadro a la vista de todos. ¿Sería posible hablar con la artista para que me sacara un poco más “favorecido” en el cuadro? Como los famosos con el photoshop.  La podía pedir que me quitara unos kilillos por aquí y pusiera unos centímetros por allá, que no se diera cuenta de algunas arruguitas y… ¡Pero que tonterías estaba pensando! Si quisiera un Adonis, habría llamado a otro. No sé por qué pero me quería a mí.

Y llegó el fatídico día y con más dudas que otra cosa llamé a su estudio. Enseguida me abrió la puerta. La muy jodida estaba en ropa interior. ¡Y además estaba buenísima! Creo que se dio cuenta de mi sorpresa porque rápidamente me explicó que ella siempre pintaba así. Que de hecho, se había puesto más ropa de la habitual en honor a mí.

-Mujer, no haberte molestado…

-Pasa a aquella habitación y quítate la ropa, por favor.

Mientras me desnudaba pensé en que puñetas iba a hacer con aquella erección que me había provocado su recibimiento. Sin embargo debía desechar ideas raras. Su actitud había sido absolutamente profesional, incluso algo distante. En fin, pensando en alguna cosa menos agradable e intentando reproducir mentalmente la tabla del 17 conseguí normalizarme y empecé a pensar en el corte que me producía la situación. Al rato, pude salir, envuelto en una toalla.

-Ponte allí, apóyate en ese taburete, por favor y quítate la toalla. Mientras decía esto, se aproximó y comenzó a colocarme: esa pierna así, la otra aquí, gírate un poco, este brazo descansando así…

Con tanto toqueteo, mi emoción creció otra vez.

-Vaya, no estás muerto ¿verdad? Lo dijo como si fuese el precio de las patatas.

-Perdón, es que yo…

-No te preocupes, en cuento empecemos se te pasa.

Mientras, yo intentaba guardar un poco los michelines respirando para adentro, despacito, y lograr que la postura final ocultara las vergüenzas lo más posible. Estaba realmente incómodo: desnudo, con una tía en paños menores que no me hacía el menor caso, intentando no respirar para que la grasa se mostrara contenida  e intentando que  mis escasos centímetros extras no se pudieran ver claramente.

Y empezó a pintar. Pasaron varias horas en las que, a pesar de algún pequeño descanso, los calambres me torturaron, igual que el estar empalmado tanto tiempo, tantas veces, sin desahogarme, hasta que al fin me dijo que habíamos acabado por hoy y que me esperaba mañana a la misma hora.

Al día siguiente, puntual, volví a su estudio. Había decidido hacerme caso y esta vez ya no se molestó en vestirse por mí. Me pareció que estaba buenísima y noté que internamente la homenajeaba como se merecía. Logré dominarme, la tabla del 17 es mágica -os la recomiendo-, y volví a la retorcida posición del día anterior. La rutina se repitió por tres días más, hasta que dio por finalizado el trabajo.

– ¿Quieres verlo? me preguntó.

-Por supuesto. Curioso, me aproximé hasta ver el resultado rezando para mis adentros que no me hubiera sacado demasiado tal y como soy.

– Mi sorpresa fue enorme. ¿Pero qué es esto?

– “Esto” eres el cuadro que estaba realizando. Se titula “La revolución social del XIX”. abstrait-22208

Y mientras se me lanzaba al cuello, me besaba y comenzaba a meterme mano a diestro y siniestro me susurró “y esto mi pequeña bonificación”. Me hizo el amor de manera ardiente y maravillosa. Fue mi mejor vez, sin lugar a dudas.

Fumando un cigarrillo tranquilamente al acabar la segunda vez, me atreví a preguntar. ¿Y para qué me necesitabas? Y al fin, con su explicación la entendí. Creo.

-Verás, para poder pintar, para poder plasmar mi arte, necesito sentirme sexualmente excitada, deseada. Por alguien para quien yo sea a la vez ama y patrona. Alguien normal que se excite con verme, con mirarme mientras me muevo, mientras le provoco. Entonces es cuando mejor pinto y consigo mis mejores obras. Soy… una exhibicionista.

P – Montse – Activo 

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7 comentarios

Archivado bajo Aspective_

7 Respuestas a “Quiero que poses desnudo.

  1. amigo mío tienes una imaginación desbordante. conste que no te reconozco en el cuadro, lo único que alcanzo a ver es tu minúsculo apéndice jajajaja

  2. Aspective tu relato divertido, ocurrente y estupendo, como siempre, pero la frase se va superando guapo. Sigue poniendo a prueba mi “mala milk” que en cuanto de la vuelta la tortilla, sabrás lo que es la venganza servidita, como el caviar, helada!!

    Así que “Soy… una exhibicionista”.

    Espero que no se me olvide poner los puntos suspensivos, jajajajaja.

    Besitos encanto y me voy a pensar en mi relato.

    P.D. Si te pita el oído izquierdo, no lo dudes, es por mi culpa 😉

  3. joer…he empezado de repente a intentar recitar la tabla del 17 y desde luego que todo ha menguado, a excepción del dolor de cabeza… muy buen relato…Montse debes confesarte al fin…

  4. Sí, sí, dice que la tiene pequeña, que el tamaño no importa pero que lo hicieron dos veces seguidas… Que juguetona la peque! Y el tío, tímido tímido, pero no se encantó.
    Yo también veo tu minúsculo apéndice!! O será la nariz?
    Muy bueno Aspective!!

  5. Aspective, como siempre…sublime!!! ejjejeej no diré nada de tu ahora famoso apéndice.

  6. N - Sonvak - Activo

    jajajajajajajajajajajajajajaja………. ¿¿¿¿¿¿¿pero que tienes en contra de mis tíos cachas, Aspective????????, me parece que en cambio, a las tías siempre las pones estupendas… ummmm….

    Aunque en tu relato hay algo de cierto… no es al primer modelo que se le empalma al posar desnudo… jejejejejejejeje.

    Y el resultado final… jajajajajajajajaja… Desde luego, el relato es toda una fantasía masculina, je.

    Muy bueno, sip, excelente, sí señor. Por cierto, creo que en mi siguiente post… te sorprenderé. Besitos 😉

  7. Oyeee, qué final!!! jajajaja
    De haberlo sabido con antelación, se hubiera ahorrado pedirle mirar el cuadro pintado 😉

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