Soy… una exhibicionista

 

Estaba tranquila, aunque creo que todos esperaban que de un momento a otro, empezara a gritar como una posesa. Sin embargo el medicamento empezaba a hacer efecto y podía tratar de recordar la desagradable escena que había vivido tan sólo unas horas antes. ¿O serían días? Había perdido la noción del tiempo que llevaba allí.

¿Quién podría haber imaginado aquéllo?

No, definitivamente debía esperar aún otro rato para intentar rememorar. Notaba como se aceleraban mis latidos y ahora un latido de más en mi cuerpo suponía un problema de estado.

Tantos años de trabajo, de esfuerzo, de dedicación absoluta quedaban aparcados por una mala elección de mi equipo.

¿Pero cómo podría haber averiguado eso?

Recuerdo que la secretaria general del partido, había encargado varias investigaciones, para todos los que, en el futuro si yo resultaba elegida, ocuparían puestos de relevancia en torno a mí. Serían, como tantas veces me dijo Jorge -mi último acompañante nocturno- mis ojos, mis manos y mi boca. Pues no, esta mujer ni era mis manos, ni mis ojos ni mi boca, y mucho menos me iba a poner en evidencia de nuevo.

¿Otro intento de recordar?

Creo que estoy más calmada. Voy a probar de nuevo.

Después de una campaña electoral, dura, áspera y agotadora, en las que era la candidata de mi partido para la presidencia del país, llegó el momento maravilloso en el que resulté elegida. ¡Fantástico! No podía expresar la sensación de felicidad por haber conseguido el fin perseguido. ¡Sí! Era la presidenta. La primera presidenta española. Quizás llegábamos tarde, pero lo habíamos conseguido.

Me rodeé de mujeres y algunos hombres escogidos con mimo. Quería que no desfallecieran ante ninguna adversidad y así fue. Estuvieron alerta a cualquier vicisitud que se presentara para solventarla con el mayor cuidado. Pendientes de allanarme el camino. Recomendándome hasta lo que me sería más agradable comer, dependiendo de mi agenda después del almuerzo.

Llegó el momento en que el presidente del Congreso presentara ante el Rey, una vez ganadas las elecciones, mi candidatura, y el monarca me hizo el encargo de formar gobierno.

La toma de posesión fue inolvidable. Son momentos en los que una piensa que no va a poder evitar el temblor constante en las piernas, sin embargo y a pesar de ir subida sobre ocho centímetros de tacón de aguja, conseguí estar serena y mantenerme tranquila hasta en el momento que el Rey me regaló la “Mont-Blanc” con la que firmé perfectamente.

A continuación fueron unos días ajetreados. Todos querían aconsejarme tal o cual nombre para aquella o esta cartera. Empezaba como decía mi secretaria general, la subasta. Aquella parte no me resultaba nada agradable, sobre todo porque tenía muy claro qué personas iban a ir tomando posesión en sus respectivos sitios.

Sabía quiénes iban a estar sentados conmigo en el Consejo de Ministros, y tenía una idea más o menos detallada, de los que, a su vez, iban a formar sus respectivos equipos.

Se me había informado que la reina vestiría de un tono gris antracita, para no “pisarle” el color. Yo quería estar con mi Gobierno vestida de rojo. En mi toma de posesión elegí el azul marino, ahora el contrapunto.

Fue elegido el traje pensando hasta el último detalle. Los zapatos eran de corte italiano, forrados de la misma tela que el traje de chaqueta.

Llegó el momento de la toma de posesión de los ministros y tanto ellos como ellas, habían cuidado hasta el último detalle. Me gustó mucho el traje de la Ministra de Interior, con aquellas tiras, negro sobre blanco, que perpendiculares al corte del vestido, con ese mal llamado estilo Kandinsky, estaban tan de moda.

Fueron uno por uno, jurando o prometiendo su cargo, empezando por el de Justicia que era el encargado de oficiar como notario del de todos los demás.

Todo discurrió a las mil maravillas y sentía que se me  había dibujado en la cara una sonrisa que no había forma de rebajarla. Seguro que después tendría agujetas en las mandíbulas.

Era un día único, hasta que llegó ella. La Ministra de la Igualdad. En la campaña había abogado por que el hombre debía dejar de ser algo más que un semental para volver a ocupar puestos de relevancia como si de mujeres se tratara.

Pues bien, en vez de poner la mano sobre la Constitución, se la llevó a la cintura y al grito de: Soy una exhibicionista, dejo al aire aquel liguero negro y rojo que nos llenó a todos de estupor.

Ya no recuerdo nada más. Me desmayé y ahora me encuentro atendida por varios médicos y rodeada, junto con mis hijos y Jorge, de guardaespaldas.

No me atrevo a preguntar qué ha sucedido con la ministra. Veo a mi secretaria general constantemente hablando por su móvil y me mira con una cara que no presagia nada bueno. Al día siguiente,  la ministra y yo, seríamos portada hasta en Burkina Faso.

Espero que alguien le haya cavado un agujero tan grande que esté a punto de llegar a Nueva Zelanda en liguero.

¡Dejadme ya, por favor!

Todos se apartaron y salí a preguntar dónde estaba aquella estúpida que había convertido, lo que podría haber sido un día espléndido, en una noticia para el bochorno y el escarnio mundial:

¿Dónde está esa zorra?

Q – Sara – Activo

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11 comentarios

Archivado bajo P - Montserratita - Activo

11 Respuestas a “Soy… una exhibicionista

  1. Ja ja ja ja, ¡¡que bueno!!
    Eso quiero verlo yo!!
    Está fenomenalmente escrito, como siempre, Montse y sorprendente; mucho.
    Desde luego será portada y yo no me lo perderé porque tiene que ser espectacular.
    Además, menuda ministra has escogido y escogida. Precisamente esa.
    ¿Cuándo te presentas tú?

  2. Ya estaba harta de estar “liada” con tíos impresentables, así que esta vez a las alturas, de presidenta para arriba, claro que se me coló “tu exhibicionista”, jajajaja.

    Yo no me presento porque huis todos de este país, jajajaja.

    Gracias encanto

  3. Fue el gobierno más breve de la historia de España.. y tu presidencia se recordaría por esa enigmática frase ¿ Donde esta esa zorra ?…supongo que Leticia no estaría cerca…uy perdón, viva la República

  4. Espero que tu última frase no sea tu grito para llamarme al siguiente post… jajajaja.
    En un rato me pongo a ello, mientras me ducho lo medito.

  5. Una vez que llega una mujer a presidenta del Gobierno, y vá y le pasa esto. No sería la ministra de otro partido camuflada?
    Genial Montse!

  6. Gracias por vuestros comentarios.

    He tratado que la historia fuera única y, que yo sepa, jamás ha habido un/a exhibicionista “montando el número” en una toma de posesión!!! jajajaja.

    Besitos

  7. N - Sonvak - Activo

    Totalmente de acuerdo con todos… tu relato es excelente, muy bueno, salpicado con ese sentido del humor que te caracteriza. Me ha encantado!!!

  8. Excelente Montse como siempre. Me ha encantado!

  9. La verdad con el pitoste que se montó con el famoso Por qué no te callas!!! del Rey, no me imagino la repercusión de una anécdota así en caso de ser real. Comenzaría por ser titular indiscutible en todos los telediarios del mundo, luego empezaría a llenarse internet de jueguecitos en flash, aparecerían canciones con ese grito, asociaciones y club de fans. No lo quiero ni pensar.

  10. jajaja, muy bueno! Y ahora los que escriben los resúmenes en los periódicos son hombres… jujuju…

  11. Armando Guerra

    Soy un exhibicionista y me encanta enseñar la polla a las mujeres,me excita ver la cara que ponen cuando me la ven,en el fondo las excita mucho aunque ellas quieran disimularlo,lo ideal para no tener problemas es ponerte en un lugar que sabes que van a pasar mujeres y hacer como si estuvieras meando y te cojieran por sorpresa,asi siempre puedes decir que no te habias dado cuenta y lo ven como un descuido tuyo,otra cosa que me gusta es en verano ir a una playa no nudista y ponerme en pelotas lo mas cerca posible de las mujeres y ver como me la miran con disimulo y como no esta prohibido,no te pueden decir nada y si te dicen algo siempre puedes decir que eres nudista.Otra cosa que me gusta mucho es cuando voy en autobus,en un viaje largo,me bajo los calzoncillos hasta debajo de los huevos me compro un periodico,subo al autobus,me pongo mis gafas de sol y me siento en un asiento donde no viaje nadie a uno de mis lados y que en los asientos de al lado,vayan una o dos mujeres,luego leo el periodico y me bajo la bragueta,cubriendome con el diario,luego cuando el autobus esta en marcha,me quito el periodico y me hago el dormido todo el viaje y las mujeres me miran la polla y yo disfruto.Lo que no hay que hacer nunca es ir de exhibicionista en plan gabardina con la polla tiesa,porque das a entender que eres un perturbado.Bueno en otra ocasion ya os dare mas consejos para que puedas exhibirte sin ningun peligro de que te pillen.

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