¿Algún día tendría un orgasmo?

Paseaba por las calles nevadas ataviada con un abrigo negro largo hasta los pies, un gorro de lana y una bufanda que sólo permitía ver los ojos. Sus pisadas firmes dejaban unas huellas marcadas sobre el pavimento blanco, y su mirada fría desprendía furia y rencor hacia todo aquel con el que se cruzaba.

Cuando Mateo chocó accidentalmente con ella, sintió como si un huracán le hubiera arrollado, sin recibir respuesta a las disculpas que educadamente había pedido. Antonia parecía tener prisa, y su actitud ruda y antisocial dejaron a Mateo más helado que la nieve sobre la que pisaban. Al hombre se le pasaron por la mente varios pensamientos fugaces sobre la persona que tenía delante. ¿Tendría familia? ¿De qué viviría? ¿Algún día tendría un orgasmo? Seguro que no le vendría mal para suavizar ese aire de mal genio que despedía por todos sus poros.

Tras el violento encuentro, cada uno continuó su camino. Mateo entró en su casa vacía y se preparó un té caliente mientras esperaba a la llegada de su esposa. Antonia se dirigió hacia la tienda del pueblo con una ilusión infantil, quería comprar el regalo más especial para la persona más especial. Cuando se hubo decidido, volvió a desandar el camino para regresar al calor de su hogar. Su esposo la recibió con un apasionado beso y con una taza de té. Antonia le entregó el regalo a Mateo, sonriendo mientras éste le contaba cómo se había topado con la amargura vestida de negro.

La mujer se limitó a comentar que a veces, el frío disfraza de ogros a las mejores personas.

R – Ariel Shinigami – Activo

12 comentarios

Archivado bajo Q - Sara - Activo

12 Respuestas a “¿Algún día tendría un orgasmo?

  1. Hola!!!
    Que buen relato, ahora a pensar el mio.
    Hasta luego.

  2. Bravo Sara!!!!!!!!!!! Me encanta!!!! Qué bucle de situaciones tan sorprendente!!!

    Lo sabía, lo sabíaaaaa, sabía que podrías con eso y mucho más.

    Enhorabuena preciosa

  3. jaja …que buen giro…en boca cerrada, no entran moscas… evidentemente esa noche Antonio tuvo su merecido

  4. gracias a todos
    Noelplebeyo, Antonio… quién es Antonio??

  5. Pingback: Bitacoras.com

  6. Un aplauso Sara, que gran forma de utilizar la frase. 🙂

  7. N - Sonvak - Activo

    Excelente el relato y muy buena la forma en que has cambiado el sentido erotico del tema…:)

  8. Sara enhorabuena, te ha salido muy bien! ya has volteado el “tamal” como decimos en América

  9. Perdón…me equivoqué entre Antonio y Antonia…quería decir Mateo…

  10. Bravo!

    Me gustó el giro que tomó la historia 😉

  11. Sara, que no te enteras: Antonio es el hijo pequeño que tuvieron Mateo y Antonia. Tiene 3 años, es moreno y guapete y un chaval encantador. Este año le ha pedido a los Reyes muchas cosas porque dice que ha sido bueno. (fdo.: Susanita, amiga de Mafalda)
    Bueno, una vez aliviada la tensión erótica que reinaba y con un nuevo giro (¿volteado el tamal?) a ver como transcurre el rondo y como se las arregla mi queridisima Sonvak para dejarme una frase del estilo: se las cascaba sin piedad: una, dos , tres… le encantaban las nueces.
    Gran giro y a ver como sigue…

  12. Pingback: Un buen recuerdo de Noelplebeyo « El Blogguercedario

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