Archivo diario: 27 noviembre 2008

¿Querría usted masturbar a Gonzalito?

Cada día alucino más con la prensa. La sección de contactos ocupa en un periódico más páginas que la de noticias internacionales. Unos ejemplos de los anuncios que se publican de este tipo, que si nos ponemos a analizarlos podemos hacer una tesis. :

«Madurita mexicana,  150 pecho, recibo minifalda sin braguitas.» Muchos se pondrán cachondos al imaginar una talla 150 de pecho, pero ¿¿realmente se plantean al leer esto lo que supone tal tamaño de ubres?? Como bien dicen en mi pueblo, teta que mano no cubre, ya no es teta, sino ubre. Pues en esas estamos, mi teoría es que esta madurita mexicana con esa talla de sujetador que no creo que muchas empresas fabriquen, utiliza la prostitución como una forma de mendicidad. Un sostén de la 150 ni me imagino la pasta que puede valer, si los míos de la 90 ya cuestan lo suyo y los encuentras a toneladas en el Woman’s Secret. Y es que esta mujer se prostituye para poder comprarse la tan deseada prenda que le mantenga los pechos en vereda, ya que la pobre no tiene ni para comprarse braguitas.

Otro ejemplo de anuncio de contactos que me he encontrado es: «Mujer empresaria atractiva paga por sexo«. Esto es a lo que yo llamo prostitución invertida. Es como el carterismo invertido que anuncian los del Burguer King, cuando el Rey (mascota de la cadena de comida rápida) persigue a sus clientes por la calle para meterles dinero en los bolsillos. Vamos, que esta atractiva empresaria te ofrece los servicios de una prostituta y encima te paga. ¿Dónde está el truco? La verdad es que me daba vergüenza llamar al número que aparecía en el periódico, pero no me ha hecho falta para elaborar, una vez más, mi propia teoría, que es la siguiente: Chico ama a chica. Chica ama a chico. Chica es seducida por chico2. Chica se enamora de chico2 y deja a chico. Chico se encabrona, y publica un anuncio en los contactos del periódico local con el número de teléfono de chica. Así de sencillo, no iba a ser oro todo lo que reluce, no?

Pero ya la pera repera es cuando a algún zumbado de la vida se le ocurre publicar un reclamo como «¿Querría usted masturbar a Gonzalito?» No es que Gonzalito busque a alguien para que lo desvirguen, no, es que otra persona, evidentemente muy preocupada por la salud ¿mental? de Gonzalito, lo quiere lanzar al ruedo para que al niño no le salgan callos en las manos.

Yo sé que hay gente para todo, pero tú, ¿eres de los que llaman o de los que se anuncian?

R – Ariel Shinigami – Activo

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Me lo ha dicho mami

Me lo ha dicho mami, esa es la frase favorita de mi hijo. Mil veces le habré dicho que hemos llegado al «momento mamá», sin embargo, tanto él como su nanny, que me ayuda con la atención a mi querido hijo, la califican como una demostración más hacia mí de mi angelote. Esa nanny que, aún teniendo ya una edad avanzada, no duda en bañarle, ayudarle con su vestimenta y todo aquello que la sangre de mi sangre necesite.

Le voy a referir sucintamente mi historia para que me ayude usted, como mejor crea y sepa, con la solución al problemón que me solivianta.

Sabrá usted que me llamo Mª del Monte Carmelo Gracia Julia Anastasia Sofía Díez de Capilla y López de Catedrales (mamá se cambió «Iglesia» por «Catedrales», para mejorar el «Capilla» de papa, al fin y al cabo los títulos nobiliarios los aportaba ella). Soy baronesa de la Isla de Perejil y Duquesa de las Sisagras.

Mi edad, que ahora no viene al caso, es ligeramente avanzada. Soy viuda desde hace más de 50 años, a poco de nacer Gonzalo Mª Isidoro Gilberto (este último nombre en honor a Gilbert Becaud, mi cantante favorito), al que he tenido que educar sola, arrostrando mil y una vicisitudes para sacarlo adelante sin un hombre que descargara tan inacabable tarea (aún le sigo cepillando a diario su ojo de cristal y le lustro las dentaduras).

Estuve a punto de casarme en segundas nupcias con algún que otro pretendiente pero la presencia de Gonzalo Mª no fue precisamente un acicate para animarles a compartir mi soledad. Con ello quiero decirle que tuve que adoptar el papel de padre y madre, habiendo solucionado ambos «cum laude» (ello se refleja claramente en las caras de mis compañeras de bridge cuando acude solícito a saludarlas).

El niño no tiene precio. Ha sido mi devoción toda la vida, que no es corta pero no vaya usted a creerla desmesurada. He puesto toda mi fe y buen hacer en su futuro pero ha llegado el momento en que he de pensar en su presente, porque el futuro se fue. Y si no se fue, está a punto. El niño supera los 50 años y ya desecho la idea de ver a su estirpe corriendo entre los tíbores y la colección de cerámica de Limoges, de alguno de mis salones.

Mi niño, que sería la gloria de cualquier mujer de bien, no ha conseguido encontrar el amor puro, aunque no obsta para que sea la envidia de la ciudad entera. Es un niño elegante, con unos ojazos (quizás agrandados por los cristales de las gafas, pero es un detalle nimio) que dejan traslucir la bondad de su alma. Apuesto y cabal, como no hay otro. Muy pendiente de su indumentaria, con la ayuda de su daltónica nanny, saliendo de casa como un pincel. Y cuando digo pincel es por el colorido que suele lucir, como si llevara la paleta para reflejar el colorido de nuestros hermosos jardines.

Mi marido, que Dios tenga en su gloria, era de los «Cardenalini» de Rimini y los «Camorrini» de Palermo, éstos últimos gente austera pero buenísima, aunque de corta vida. Aún recuerdo que cada pocos meses habíamos de trasladarnos a Sicilia para las exequias, según mi Bartolini, de familiares enfrentados con los sinsabores de la vida.

Hasta ahora he gobernado con mano férrea todas nuestras posesiones, compuestas por varias empresas (fabricación de pelucas, tiestos, productos de ortopedia, etc.), las fincas de «Los Escarabajones», «La Favorita», «La Pendejuela» y «La Pechinilla». Todas ellas con producciones agrícolas variadas (altramuces, boniatos, remolachas y guindos en los que gustaba yo de pasar buenos momentos sentada en alguna de sus ramas sin que jamás haya caído de ellas), que aportan a mi peculio personal, una fuente inagotable de ingresos que bien podían proteger el destino del niño. Poseemos también un par de islas, pero como Gonzalinín no ha sido precisamente un niño que se defendiera en aguas procelosas, las hemos dejado para el reposo eterno de nuestras familias, con panteones en ambas, a semejanza uno del «Taj Majal» y el otro al Etna, emblema de Los Camorrini.

Decidí hacer una reunión entre mis allegados, familiares y amigos de toda confianza, para encargarles, en el caso que Dios me llame a su seno, el destino del chiquillo, pero por variopintas razones, han declinado disfrutar de mi joya, aún a sabiendas que mis posesiones se integrarían en un fideicomiso que podrían regir a su conveniencia siempre, eso sí, salvaguardando a Gonzalito.

No hace mucho que Gonzalo Mª estuvo a punto de encontrar a la mujer de su vida, pero resultó poco menos que un fiasco. Mi hijo le preparó un «tea for two» en la Tarpeya, roca donde los hombres de mi familia paterna perdieron la virginidad, dentro de nuestra finca «La Pendejilla», que no supo apreciar. Ya quedan pocas mujeres con la entrega necesaria para que mi Gonzalín, aportando una genealogía impoluta, sean la fuente de vida de sus descendientes.

Oímos el niño y yo, que, grandes personalidades, se ofrecían a  través de una fundación, para supervisar la vida de niños que, como Gonzalo, que en cuanto yo falte, será huérfano. Con la referida fundación, colaboran gentes de todos los ámbitos. Desde la banca a las grandes empresas, pasando por el mundo de la farándula.

Yo habría preferido que se encargara usted de hacer gestiones ante el príncipe Alberto de Mónaco por si gustara de aceptar tal honor, pero parece que el niño querría que iniciara las gestiones con una señorita, joven ella y rubia como mi querubín, llamada Britney Spears. Gonzalito me ha dicho que es de Los Spears de Kentwood (Louisiana, estado donde el altramuz crece mejor que en «La Pechinilla), que emparentó por esponsales, con los Federline de Fresno, ciudad estupenda para trasladar árboles y añadirlos en «Los Escarabajones» (a resultas de una barbacoa que organizó Gonzalín, sufrimos pérdidas irreparables en varias hectáreas, y bien que intentó sofocar el incendio con arrojo y valentía, pero con un mísero cubo, poco pudo hacer).

Me gustaría que se pusiera usted «manos a la obra», a la mayor brevedad posible, aunque hay un tema que me desconcierta a sabiendas que la Srta. Spears ha sido desposada y asumo que desflorada. Gonzalo no ha ejercido sus funciones reproductoras jamás, con ello quiero decirle que desconoce la metodología a seguir. Sé que no es necesario recurrir a señoritas de «oscuro proceder» para la primera ocasión. Me ha dicho mi amiga Piluqui Montís de Primulencia, versada en todos los temas, que existe una variedad en la que uno mismo se auto-satisface, llamada masturbación (que debe ser como turbarse más que con cualquier otra cosa).

Conoce usted que mi fortuna es incalculable y no habría reparo por mi parte en recompensar espléndidamente su labor.

¿Querría usted masturbar a Gonzalito?

Q – Sara – Activo

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Estoy deseando hacer el amor con él.

Seguro que eso es lo que pensó la rubia que te cagas que me crucé esta mañana nada más salir al portal. Noté que me miraba. Al principio de reojo, de esa forma en que miran las mujeres que no sabes si te observan o ni siquiera te han visto. Después fija, descaradamente. Vi el brillo en sus ojos ¡lujuria! Me deseaba, estoy seguro.

Y es que no me extraña. Se me tiene que notar por fuerza: hoy estreno los calzoncillos nuevos que me regaló mami. Son chachis. Blancos y de los de toda la vida que te recogen bien el paquete, bien apretadito y no como esos bóxer que, con la excusa de la ventilación, llevas un bamboleo que no te digo y en cuanto estás tan bien dotado como yo, te va desequilibrando de lao a lao, y  se te mueven las caderas de tal forma que los obreros  te regalan piropos por la calle (hombre también ayuda la cojera, pero como tengo tanto garbo, pienso que no se nota demasiado). ¡Piropos…!  ¡Con lo machote que soy yo! Y si no os lo creéis, preguntádselo a mami que siempre me dice lo hombre que estoy hecho.

Llevo además mi mejor traje, que lo cuido como oro en paño desde hace veinte años, y que me regaló mamá al cumplir los treinta, y está como nuevo. Es azul celeste, con la raya perfectamente marcada, y lo llevo con el cinturón marrón de cocodrilo que me trajeron  los Reyes de parte de mami hace tres años, los mocasines corinto, lustrosos, con esas borlas tan chulas, la camisa rosa palo con  gemelos de oro con brillantito, y la corbata azul con ositos amarillos (con pañuelo en el bolsillo a juego, nos os creáis ¿eh?)

Además (y no se lo contéis a nadie) mientras bajaba en el ascensor, para que mami no se diera cuenta, me he puesto el pañuelo bien arrugao, al fondo del todo del bolsillo para que se me viera el paquete más grande. Parezco el Nacho Vidal de mi escalera…

Estoy matador. Hoy ligo seguro. Lástima que haya perdido tanto pelo, pero desde que vi al político ese en la tele, se me abrió el cielo y lo solucioné. Me dejé crecer un lado del pelo muuuuy largo y lo cruzo por encima de la calva hasta el otro lado. Seguro que nadie lo ha notado. Y otro secreto: para la coronilla, como no llegaba la melena, uso un bisoñé. Es perfecto. Lo único que da mucha guerra y no me puedo permitir estar mucho sin ir a teñirme a la pelu, porque lo quise rubio platino y como yo soy de mi mismo muy moreno, enseguida se me notan las raíces. Pero no pasa nada porque sino, mami, me ayuda con esos tintes tan guays que anunciaba la Carmen Sevilla, que son mano de santo.

Y como tengo también una dentadura perfecta (su buena pasta le costó a mami) mi sonrisa es radiante. Eso sí, tengo que tener cuidado al estornudar porque como no me ajusta muy bien, a veces se descoloca un poco y parece que a la gente no le agrada ver como me la vuelvo a poner en su sitio ¡Pero no voy a estar con los dientes desencajaos porque a ellos les moleste! ¿no? Y es súper higiénica porque se  pasa toda la noche en su vasito de agua con una pastilla efervescente que la dejaaaa, hummm.

Otra virguería es el ojo de cristal. Es idéntico al otro, sobre todo en la parte blanca del ojo. En la de color difiere un poquito, pero creo que si se moviese al mirar a los lados, nadie lo notaría. Además, como las gafas que llevo son de cristales gruesos, bueno muy gruesos, casi no destaca. Y mami me dicen que esas gafas, con su montura clásica de pasta marrón tipo carey, me dan personalidad. No como el audífono que, como lo llevo en el lado en que nace el pelo y que tengo que echar hacia la otra oreja, queda totalmente al aire. Pero bueno, tiene un color carne muy discretito que se parece mucho a mi color de piel, si estoy moreno. Y así logro oír por ese oído porque si no, como por el otro no oigo nada…

Y por supuesto, voy recién duchadito, oliendo bien, con mi colonia Nenuco, que nos encanta a mami y a mi, y mi desodorante (bueno, hoy voy con el de mami, porque el mío se había acabado pero no voy a ir por ahí oliendo a hombre, ¿no?)

Mira, miraaa, esa morenaza también se me queda mirando embobadaa… Hoy seguro que ligo, y a lo mejor hasta me echo novia, que ya va siendo hora de que me case (aunque mami no quiera) porque creo que ya tengo suficiente edad y sentido de la responsabilidad como para adquirir un compromiso de por vida con mi media naranja. ¿Dónde estará? Ya aparecerá, seguro. Y yo la estaré esperando, virgen, inmaculado reservándome para ella como ella se habrá reservado para mí.

De hoy no pasa. Me da el pálpito de que hoy es el día. Voy tan seductor que a lo mejor no tengo ni que hablar,  y así no se me nota la tartamudez. Hoy va a ser mi día.  Me lo ha dicho mami.

P – Montserratita – Activo

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