Archivo diario: 15 noviembre 2008

Vamos directos al pozo.

Vamos directos al pozo, o dando un rodeo me da igual, pero de lo que estoy seguro es de que «para allá nos vamos».  

Es una cosa que ya no tiene nombre y mucho menos apellidos, pero de la cual no creo que nadie deba de sentirse ni orgulloso ni despreocupado, sino todo lo contrario. Planeaba en el horizonte desde hace tiempo.

Había quien decía que venía desde  «una galaxia muy lejena» donde el poder del imperio (yanki) ejercido por su figura el emperador «Dark Bush», era su «fuerza». Otros pensaban que no era tan lejana, que venía del viejo continente donde las figuras «Flash Gordon Brown», «Spiderman Sarkozy» o «la Incrible Hulk Merkle», campaban a sus anchas. 

No obstante, algunos pequeños «hobbits», entre los que me incluyo, pensaban que procedía de las mismas «tierras medias» en las que moraban los hispanos, donde «el imperio del ladrillo» y sus secuaces «orcos financieros» amasaban y amasaban «su tesssoro», mientras el resto de lo hobbits vivían en su pequeña choza de 30 metros con su carruaje de 10 años y de repente vieron «empeñadas» sus vidas para conseguir una choza mayor y un carruaje nuevo, eso sí a pagar a 35 años.

Pero he aquí que los hobbits no pueden «ordeñar» más a sus vacas y no pueden devolver a los orcos sus préstamos, con lo que el «tesssoro» de estos comienza a menguar. Y llaman «abogado, abogado,…», pero los pobres hobbits no dan más de si.

Y es cuando emerge en la lontananza la figura erguida del «Caballero Rojo», luchador imperturbable de las «alianzas civilitatorias», condecorado en Washintong por ser el único del mundo que va a regalar a los orcos muchos tesssoros y sin decir quien se los lleva.  Defensor a ultranza de los pequeños hobbits, se ha rendido al honorable Caballero «Don Dinero», porque ya se sabe que siempre ha «tirado más, pelo de coño que carro de bueyes».

Los paisanos del Caballero Rojo aplauden las «fazañas» de su heroe,  sin percatarse de que quedan varias generaciones empeñadas por las directrices mandadas por su señor.

 

Bueno, ya os dáis cuenta de que es una historia infundada, fruto de una mente enferma que mezcla películas sin sentido ninguno, pero que si os gusta, pomete traeros más aventuras,  «pero eso ya serán otras historias…». Esta de hoy se titulaba «La crisis ha venido y nadie sabe como ha sido».

 I – David – Activo

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Disfruto como los enanos

Disfruto como los enanos, salto de alegría y aunque reconozco que no es el mejor de los sentimientos, me acuerdo de unos cuantos españoles que hacen que a veces me avergüence de ellos, concretamente me acuerdo de sus familias, lo siento, me sale de forma natural, pero es que es tan rastrera esa forma que tenemos de cargarnos a nuestros talentos. Y pongo ejemplos:

El más claro: Fernando Alonso. Bicampeón del mundo de fórmula 1, ganó los dos títulos con Sumacher en activo, posiblemente uno de los tres mejores pilotos de la historia. Pues bien, tiene más detractores en España que fuera.

Pau Gasol: Este ni es chulo, ni prepotente, es una bellísima persona que derrocha coherencia por todos sus poros, sin embargo, lo tachan de blandengue con el currículum que tiene, para alucinar.

Rafa Nadal: Recién ganado el premio príncipe de Asturias, que premia, no se olviden, aparte de la calidad deportiva la calidad humana, y Nadal es posiblemente uno de los deportistas de la historia con la cabeza mejor amueblada. Ni siquiera entra a las provocaciones y tonterías de Djokovic o algún otro, nunca se queja y reconoce que Federer es el mejor tenista de la historia a pesar de haberle quitado el nº1, pues lo están criticando a base de bien por no jugar la final de la Davis.

Qué pasa en España que somos tan capullos con nosotros mismos? La crítica es el deporte nacional y la envidia la bandera de muchos. Tenemos un bonito agujero en la barriga que deberíamos mirar y analizar con mayor detenimiento antes de levantar la cabeza y cortar las ajenas. Y ni que decir tiene si nos metemos en otros terrenos como la maldita prensa rosa. Esos periodistas que salen en la televisión a todas horas y que han conseguido su título con dinero o un carnet de periodista a dedo y que se creen que debatir es hablar todos a la vez, respetar la intimidad es meterle el micro a un famoso cuando va con su hijo al colegio y a pesar de que dice que no va a hacer declaraciones formular la pregunta 500 veces y exclusiva es dar una noticia (da igual si eres el primero o no) y después rectificar porque no has contrastado la información. O empezamos a cambiar desde la educación o vamos directos al pozo.

H – JoseLuis – Activo

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