- Tengo miedo
- y yo….
Los dos sentados al filo de la cama. Acababan de recoger todo lo que él se llevaría de casa. Los niños con los abuelos, para ahorrarles el mal trago.
Los intentos de reconcialiación habían sido estériles, no había vuelta atrás.
Hacía mucho calor y se estaba haciendo de noche.
- Te quedarás a cenar?
- Si quieres, sí, me quedaré.
-Y luego te irás, no?
- No, me iré mañana.
Advertisement














Aprovecho que estoy por aquí para darle la bienvenida a José de la Cruz. Estoy deseando leerte. Bienvenido.
Pingback: Bitacoras.com
ufff!!! qué mal rollo me ha dejado el diálogo!!!!
Pues yo no me iré mañana, me quedo aquí, esperando al próximo lunes para disfrutarte -aunque sea cortito, ehhh- ….. ¡disfrutarte! … uyyyy que ya huelo el cachondeo del resto….. así que, no me iré -ni mañana, ni hoy- sin aclarar: disfrutar con tus escritos.
No sé por qué, pero me falta una frase en esta conversación. No me puedo creer que la última palabra no sea de ella jajaja
Besazos, sonoros, ciudadana.
Aún con tan pocas palabras me puedo imaginar la escena perfectamente, y sentir la tristeza y el sinsabor de los personajes…
Un beso, Nieves!
Gracias por vuestros comentarios. La historia tiene algo de autobiográfica. Sólo que no se quedó a cenar. Besos.
Ay qué triste niña!!!!
A mi también me ha dejado un sabor amargo pero eso significa que transmite.
Un abrazo nieves!
No se quedó a cenar.
Ni a dormir ya más
El adiós era definitivo
Y las circunstancias menos civilizadas.
Transmite muy bien tu post
Gracias Obsi, Aspe. Gracias y besos.
Es normal que en la realidad no se quedase a dormir… en el post, ese quedarse a dormir a mi me transmitía esperanza (es que a veces soy positiva de una forma imposible)…
Muy bueno. Me ha gustado mucho. Besos.
Sigue así de positiva. Gracias por tu comentario guapa.