12 Noviembre 2009...06:47

Un día del diario

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Me pongo en marcha muy temprano, tan temprano que se confunde con el final del día anterior. A la 1 de la madrugada ya estoy camino de mi transporte y viajo toda la noche hasta mi destino. Viajamos apilados, unos contra otros, pero en un orden perfecto.  Cuando llegamos a nuestro objetivo nos colocamos en el mismo sitio de siempre, bien visibles, con los titulares haciendo eco hacia el techo. Hoy estoy más o menos el 56 empezando por arriba, y desde las 8 de la mañana comienza a disminuir a un ritmo vertiginoso la pila de periódicos.

Estoy nervioso, no se quien me comprará hoy. Será el típico pesimista que me lee con tan mala leche que incluso me maltrata y me da golpes o por el contrario me tocará por fin alguien cultivado, que lee mis noticias con objetividad, que las toma más como información y saca sus propias conclusiones, aplicando siempre coherencia y dejando espacio para la duda, muy útil en todo lo que hacemos.

Ya llega mi hora, las monedas ya descansan sobre mi esperando ser recogidas por el kiosquero, ya siento su tacto, es una mujer. Lleva traje-chaqueta, pelo castaño y bastante bajita aunque lo disimula con unos generosos tacones. Es muy graciosa al andar. Le caracteriza un movimiento sexy y vital, y lleva el brazo derecho todo el rato extendido desde el codo de donde cuelga un elegante bolso de marca. Ya estamos camino de su oficina, voy de la mano con una revista del corazón, glups, no las soporto, pero en fin habrá que disimular. Qué incómoda es esta guantera por Dios, a ver si llegamos pronto!!!

Llegó la hora de ser protagonista. Estoy en la oficina, posado sobre la mesa, despejada para la ocasión. Sus manos comienzan a pasar mis páginas, lo hace empezando por la contraportada, de atrás hacia delante. Sus gestos denotan inteligencia, y asombro ante muchas de las noticias que poseo. No comenta en alto, prefiere la reflexión interna, pero se nota que tiene criterio propio.

Vaya!!!! a pesar de ser una mujer estupenda y de que me tiene conquistado tiene la misma manía que el resto, y varias gotas de café ardiendo ya transparentan varias de mis páginas.

Se acerca el final de mi trabajo, ya está llegando a la portada, y comienzo a ponerme nervioso por mi destino. Seré arrojado vilmente a una papelera del despacho? tendré la suerte de conquistar a otra persona antes de que me inutilicen? seré reciclado para poder tener otra vida?

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