9 Febrero 2010

Mi vicio

Yo no tengo vicios.

Solo tengo uno.

Uno que no podría dejar aunque quisiera. Y no quiero.

Uno al que podría dedicar el día entero sin ningún problema.

Uno que puedo practicar en cualquier sitio, a cualquier hora y de cualquier manera.

Uno que puedo practicar estando a solas o en compañía.

Uno que me hace ver el mundo mejor, me libra de mis paranoias, de mis preocupaciones pero por supuesto no me hace mejor persona.

Uno que me hace robar tiempo a mis obligaciones para practicarlo. Todo puede esperar.

Uno que desde que empecé no he dejado nunca. NI por mi familia, ni por mi pareja, ni por mis hijas.

Uno que siempre me acompaña.

No puedo vivir sin leer.

8 Febrero 2010

¡Qué vicio…!

¿Y qué digo yo ahora?.

Fumar, un paquete al día. Aunque hay temporadas de que fumo menos.

Conectarme a internet, esto ultimamente demasiado.  Ahora colgado del Facebook.

Bueno y el sexo, que también es un vicio muy sano, pero de eso prefiero no hablar…jejeje!!

7 Febrero 2010

Generación Nini

No suelo ver la tele, o como la llaman muchos la caja tonta, a excepción de alguna serie, que en general no requieren demasiada atención y puedo seguir mientras leo o escribo… o que si la requieren simplemente no sigo pero la tengo de ruido de fondo, al leer o escribir, mientras estoy con mi familia.

Respecto a las dos grandes estrellas (por la cantidad de público que parecen congregar) como los deportes y los realitys rara vez se ven en casa ya que ni me interesan personalmente ni interesan al resto de miembros de mi familia. Por ello se me hace raro ponerme a escribir sobre uno, o al menos eso he oído de él, aunque sea indirectamente.

Y como dice el refrán “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…” o lo que es lo mismo: ya que se trata de la caja tonta y el otro día oí hablar de un programa de la tele en la radio…

El programa en cuestión, como supondréis por el título (los españoles, para el resto os lo cuento) se trata de “Generación nini” un reality tipo Gran hermano (aunque la cadena lo niega los tertulianos decían que sí) donde un grupo de eso que los sociólogos han dado en llamar nini’s son encerrados en una casa, o al menos obligados a convivir.

¿Qué son en realidad los nini’s?

Según las definiciones que he leído se trata de jóvenes que NI estudian NI trabajan ni tienen la menor intención de ello. De estos siempre han existido algunos… antes se llamaban herederos, pues su máximo exponente social eran los herederos de las grandes fortunas que gastaban su tiempo en juergas fiestas y francachelas.

¿Cuál es la diferencia con otros tiempos?

La diferencia principal es que mientras antes eran casos puntuales, aunque llamativos, de las clases privilegiadas, hoy día se trata de una actitud mucho más extendida, que además abarca todas las capas sociales.

¿Cuál puede ser la causa?

No soy sociólogo, pero está claro que una falta de valores es un elemento que influye en la falta de perspectivas. Otros elementos son la falta de cultura de esfuerzo, de una sociedad en la que todo viene dado y en la que se busca la igualdad… igualando lamentablemente al nivel más bajo.

¿Cuál puede ser la solución?

Sinceramente arreglar las causas para eliminar los problemas, aunque reconozco que eso es más fácil de decir que hacerlo. Y también reconozco que yo no puedo aportar soluciones, ni mágicas ni practicas, pues no soy profesional de la cuestión sino meramente un aficionado… por así decirlo, como lo es todo padre interesado en la educación de sus hijos. Y quizás radique ahí la clave… no en unos jóvenes ya echados a perder por un sistema social perverso y pervertido, por aquellos que fomentan la masa frente al individuo y el seguir la corriente frente a la reflexión crítica, sino en sus padres, en esa gran cantidad de padres que han renegado de su función dejando la educación de sus hijos en manos de “los colegios” y lo que es peor en manos directa o indirectamente del gobierno y sus adláteres los partidos políticos.

Empecemos por dar a nuestros hijos unos principios y unos valores junto con una educación y dejemos para los colegios la formación, técnica que no cívica, la trasmisión de conocimientos, sin dejar en sus manos la formación moral que nos compete y nos debe competer a los padres.

7 Febrero 2010

Tonto tú…(diría ella).

A ver, a ver…no confundamos, querid@s . La tele no es una caja tonta. Tontos somos nosotros, las personas humanas que le damos al botón del ON. Nos andamos quejando de la purria que dan en televisión, de lo grotesco de algunos personajes que reinan en los platós, o de lo casposo de ciertos programas, y sin embargo ¿quién no ha visto la cara nueva de la Esteban?. Venga ya, tenemos justo lo que queremos, es decir los hijos que criamos, los políticos que nos merecemos y la tele que vemos.

Yo no puedo verla muy a menudo, no porque no quiera, la cuestión es que me falta tiempo. Pero cuando estoy en casa, la enciendo aunque no la mire. La tele ha sustituido a la radio en muchas casas (excepto en la de mi madre, es una auténtica adicta a las ondas hercianas), y mola el ruido de fondo,  casi tanto como ese otro gran invento conocido como ” mando a distancia “,  ese que liberó por fin al hijo menor de la casa o al que llegaba el último, y se sentaba más cerca de la tele, de andar levantándose para cambiar de canal.

Mis recuerdos de la tele, como hija, siguen las siguientes premisas, inalterables:

a) La tele es tuya, hasta que llega papá.

b) Los sábados hay que comer rápido que dan Heidi o Marco.

c) La primera es para todos, la segunda cadena para listos.

Mis recuerdos de la tele, como madre, siguen estas otras:

a) Con tal que se quede en casa, dale la tele, el ordenador, y hasta las tarjetas de crédito.

b) Los días que dan “El internado”, ni se te ocurra dormirte, no te lo perdonará nunca.

c) Los canales de TV más molones están en inglés, pon cara de que estás de acuerdo.

En fin, que a mí la tele no me desagrada, lo que sí me molestan son determinadas “marranerías”, que hacen en ella. Y no hablo de sexo, que conste en el acta.

6 Febrero 2010

Tú si que eres tonto y no la caja

Fijó su mirada de forma más detenida en el paisaje que le circundaba. A las faldas de la montaña ya se podía observar como una pequeña manada de lobos buscaba el alimento necesario que les hiciese más fácil la subsistencia del crudo invierno. Todavía estaban lejanos los momentos en que disfrutaría, junto con el resto de la familia y en la casa de la playa, de otro maravilloso VERANO AZUL. Sin lugar a dudas él prefería la mayor belleza de, lo que otros denominaban, la soledad del HOMBRE Y LA TIERRA. Era un apasionado de la naturaleza y su disfrute, es verdad que algunas veces AL FILO DE LO IMPOSIBLE, pero  siempre lo encontraba en la montaña.

Su desbordante imaginación alcanzaba cotas de éxtasis cuando, antes decirles a su hija pequeña “VAMOS A LA CAMA, QUE HAY QUE DESCANSAR”, ésta le abordaba con una de sus múltiples preguntas. – Papá, CUÉNTAME CÓMO PASÓ. Félix, como sacado de LA BOLA DE CRISTAL, y sin necesidad de decir: ¡Preparados, UN, DOS, TRES!, pues sabía que AÍDA, su hija, siempre se encontraba mejor preparada que cualquier futbolista ante una gran final de la CHAMPIONS, escudriñaba en el fondo de saco de su gran memoria de AVENTURERO para relatarle plácidamente, como si fuese A POR UVAS, una nueva HISTORIA PARA NO DORMIR, aunque siempre le advertía que  en la vida no todo es tan exacto como las CIFRAS Y LETRAS pues la vida es como EL CIRCO. Todos somos payasos que conformamos las CRONICAS DE UN PUEBLO llamado Tierra dónde LA EDAD DE ORO siempre está por conseguirse a pesar de demasiadas HISTORIAS PARA LA FRIVOLIDAD, de espurios intereses económicos que priman la falsa calidad de UN MILLON PARA EL MEJOR.

LA CLAVE se encuentra, al igual que la aplicaban aquellos DOCE HOMBRES SIN PIEDAD, en la justicia social y es así que ésta todavía no existe cuando, repasando cualquier INFORME SEMANAL, nos damos cuenta del gran daño que estamos haciendo a nuestro planeta y, por ende, a nosotros mismos. Tenemos que salir de LA CABINA que, erróneamente, no nos protege de nada. Evocar la figura de LOS BANDOLEROS y de CURRO JIMENEZ para ayudar a quién realmente lo necesita pues, de esa forma, ningún EL LUTE volverá a reencarnarse. Será entonces cuando hayamos logrado nuestra OPERACIÓN TRIUNFO. No somos gatos, no tenemos SIETE VIDAS, aprovechemos bien nuestra oportunidad al igual que DON QUIJOTE aprovechó la suya. Él salió de EL INTERNADO de su habitación gritando al mundo: ¡ AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA!, pues no quería sentirse tan frustrado como un GRAN HERMANO.

Félix se dio cuenta que ya era demasiado tarde para Aída. Ella, inmóvil y con sus grandes ojos fijados en la figura de su padre, a pesar de su todavía corta edad concentraba la misma vitalidad que poseían FORTUNATA Y JACINTA y que tan bien reflejó Benito Pérez Galdós. La realidad está en el pueblo, en lo popular, en lo sencillo, en las CAÑAS Y BARRO, en LA BARRACA, en LOS PAZOS DE ULLOA, en LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS. Cuidadosamente, Félix recogió a su hija en su regazo y la depositó sobre su cama –ya en evidente estado de letargo- no sin antes darle un cariñoso beso sobre su mejilla.

P.D.: En homenaje a todas las personas de buena voluntad y, en especial, a todas aquellas que por el infortunio de la vida tengan limitadas ciertas capacidades. Si la “caja tonta” les supone un cierto alivio yo desde aquí grito: ¡Viva la caja tonta!.

JOSE MANUEL BELTRAN

5 Febrero 2010

Y ahí estás tú, tú

Según el diccionario de la real academia de mi casa, y no con ello quiero hacer publicidad a cierta empresa de muebles por montar, “caja tonta” dícese de aquel objeto cuya naturaleza tecnológica le impide una comunicación bidireccional con su usuario, mostrándose como un elemento sin posibilidad de interactividad… ¡hasta qué el buen uso de la TDT lo evite!

No sé si tonta, o más bien basurilla, pero si bien es cierto que su uso decae en mi piso hostil (nominada a los oscars como mejor película de ficción).

Pero no quiero echarle la culpa a mi cajita, ella no tiene culpa alguna del uso que le dan los creadores de sus contenidos, ni tampoco de la selección que luego hacemos nosotros. ¡Ay mi tonta! que le digo yo todas las mañanas, mientras la observo con una taza de café a lo lejos, a oscuras (a oscuras ella, claro).

Este es mi primer aporte al blog, y mi oki, mi inspiración.

“Pudo haber sido mejor pero entonces no hubiese sido mío. Pudo haber sido peor pero entonces seguro que no hubiese mío”.

5 Febrero 2010

Tonterías…

María estaba fregando la loza cuando sintió la voz de su hija, de 9 años, a sus espaldas:

-Mamá, ¿qué es esa caja que tienes debajo de la cama?

María se dió la vuelta y contempló, con una sonrisa en su cara, a la pequeña:

-Es la caja tonta…

-¿La caja tonta? -la niña miraba a su madre reflejando en su cara una curiosidad todavía mayor a causa de aquella respuesta.

-Sí -le dió la risa ante la expresión de su hijita y se acercó a ella- la caja tonta, aquella donde guardo recuerdos de cada una de las tonterías que he cometido en la vida.

La niña miraba a su madre con los ojos muy abiertos:

-Pero si tú no haces tonterías…

María soltó una carcajada:

-Mi vida, te aseguro que he cometido muchas tonterías en la vida y, ¿sabes por qué? -su hija negó con la cabeza- porque, en la vida, si no cometes tonterías tampoco harás nunca nada interesante…

Se levantó y tendió la mano a su hija:

-¿Quieres echar un vistazo a mi caja tonta?

-Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii -respondió la niña con entusiasmo.

Y allá se marcharon las dos, una tras los recuerdos, la otra tras el aprendizaje.

SONVAK

3 Febrero 2010

La caja lista

Mi idea para esta semana era bastante parecida a la de Molinos: un pequeño “ensayo” sobre cómo la “caja tonta” se ha convertido en algo más inteligente que nosotros mismos, haciéndonos desear, querer, odiar, estresarnos: modificando nuestro humor (y especialmente nuestro sentimiento consumista) a su gusto.

Sin embargo, cambié de opinión por un simple motivo: es un tema gastado. Y por otro más: a mí me gusta la televisión, como probablemente a todos ustedes. Podrán decir que es vacía de contenido, que ya ningún programa es como antes, como en los viejos tiempos, etc., pero apuesto mi mano derecha a que en un domingo lluvioso a las siete de la tarde no se ponen a leer “El origen de las especies” de Darwin (porque ni que hablar de que la mayoría de los libros de hoy son tan vacíos de contenido como la televisión). No, por el contrario: seguramente apoltronan su trasero en el sofá y toman el control remoto, aunque sea para hacer zapping, ese deporte tan de moda.

Lo admito: muchas de las series televisivas de hoy me parecen no sólo buenas, sino inteligentes y originales.

Les dejo, sin más, algunas frases que lo prueban, que encontré en éste artículo de Alex Martínez Roig.

(‘House’)

Doctor House. Su problema es muy grave. Su mujer le pone cuernos.

Paciente. ¿Qué?

Doctor House. Está usted naranja, imbécil. Y que usted no se dé cuenta, pase. Pero si su mujer tampoco ve que su marido ha cambiado de color, es una mala señal. Búsquese un abogado.

(‘The Wire’)

Deberías dejar de llamar a esto “guerra contra el narcotráfico”.

¿Por qué? ¿No te parece una guerra?

 No. Las guerras se acaban.

 (‘Frasier’)

Miles. ¿Estás seguro de que no hay vida inteligente en otros planetas?

Frasier. No estoy seguro de que haya vida inteligente en esta cocina.

(‘Sexo y la ciudad’)

Samantha. Me encanta el aspecto que tengo

Miranda. No me extraña. Has pagado una fortuna por él.

(‘Los Simpson’)

Bart. ¡Maldita televisión! Ha arruinado mi imaginación y mi habilidad para uuhhh, para ummm, bueno, eehhh, ya sabes…

 

3 Febrero 2010

Mis quince segundos

Le llaman la caja tonta. Y no sé si será tonta, pero no hay nada que tenga todavía una influencia tan grande en nuestras vidas. Condiciona el tiempo de ocio, nos informa a su manera, nos entretiene… podemos encontrar de casi todo. Además, nos dice, de forma subliminal, la importancia social de cada quien. Si no sales en la TV no eres nadie.  Y cuanto más aparezcas, mayor es tu predicamento social. Así de fácil.

Y en el fondo a todos nos gusta esa fama social. A ver, que levante la mano el que no ha puesto su nombre en Google para ver si aparece y qué se dice de él. Pues eso. Y a todos, si nos ponen una cámara delante se nos pone cara de pánfilos y balbuceamos encantados, nos pregunten  lo que nos pregunten. Además, ¿no decían que todos tenemos derecho a nuestros 15 segundos de gloria?

Yo los he conseguido, pero, visto el resultado, hubiera preferido pasar de ellos. La primera vez, fue por motivos laborales. Mi empresa patrocinaba un evento y allí, junto al protagonista, delante de los medios, estaba yo como director de comunicación de la empresa. Multitud de preguntas al famoso, yo mirando a las musarañas, y de repente, un periodista,  compasivo, se dirige a mí: “Y su empresa, ¿por qué patrocina este evento?”  Al momento volví a la tierra, miré al frente y vi decenas de micrófonos con alcachofas de colores puestos sobre la mesa, delante de mi, varias grabadoras y algunas cámaras de TV enchufándome con su foco. Me entró el pánico. Me quedé en blanco y no contestaba, no podía ni sabía qué responder. Una voz interior me decía “Á, contesta, o búscate un agujero en lo más hondo para esconderte, que vas a salir en todos los resúmenes. Á, contesta, por dios…” Tras una eternidad, logré balbucear algo. No creo que fuera interesante ni inteligente lo que dije porque nadie me preguntó nada más. Sentí un gran ridículo y aunque me dijeron que mi duda no había durado más de 5 segundos, yo lo sentí como un mundo. Tengo foto del momento, pero no la publico así me maten.

La segunda vez fue en el aeropuerto de Madrid. Ese día entraba en vigor la prohibición total de fumar en los aviones y los reporteros de Telemadrid se plantaron allí a ver qué opinaba “la calle”. Como yo estaba, como siempre, cigarro en mano, eso sí, en la zona acotada para ello, me pidieron permiso para grabarme fumando y hacerme unas preguntas. Se lo di, me grabaron, me preguntaron y respondí. Y me fui a Barcelona a currar. Al regreso resultó que todos mis conocidos me habían visto y mi estanquera estaba a punto de iniciar una colecta popular para erigirme un monumento por defender el tabaco. ¡Hacerte famoso en tu barrio por fumar…! Qué triste… Además, seguro que cuando me presente a Presidente del Gobierno, me sacarán esas declaraciones, que me invalidarán como candidato, pues fumar estará ,en esa futura época, perseguido por la ley.

La tercera vez, también laboral esta ocasión, fue otro evento patrocinado por mi empresa. Una competición deportiva. Me encontraba en el control de realización, contemplando por los pequeños monitores lo que las cámaras captaban e intentando convencer al realizador de que pinchara aquellas que mejor recogían la marca de mi empresa. En un momento dado, una cámara lejana hace un zoom sobre esa zona para recoger los comentarios del locutor, sentado al lado del realizador, y a su vera, inclinado para ver los monitores, con un primer plano primoroso de su lustroso culo, apareció quien esto les escribe, mirando de reojo y con cara de alucine hacia la cámara. No llegué a lo de Bridget Jones pero casi: a mí no se me vieron las bragas.

He salido más veces en busca de mis 15 segundos, pero a partir de ahí aprendí a situarme lo más lejos posible de focos, cámaras y locutores, a ser posible, colocarme detrás de los cámaras para evitar seguir siendo inmortalizado en circunstancias poco favorecedoras ,no sea que arruinasen mi futura carrera de galán romántico en alguna de Almodóvar. Porque a mí, también me va a descubrir Almodóvar en cualquier momento. Seguro.

3 Febrero 2010

Mi caja tonta

El interruptor de mi caja tonta es peligroso, me da miedo y procuro, sin mucho éxito eso sí, no tocarlo con demasiada frecuencia. Conozco cuáles son las consecuencias una vez que la lucecita se vuelve de color verde y a menudo me resisto mentalmente, pero lo cierto es que la adrenalina que me produce meterme dentro de la caja, casi siempre le gana la batalla a mi fuerza de voluntad (lo cuál me ha  dado y me da bastante que pensar) y resulta que una vez que lo hago,  ¡adiós!.  La dichosa caja tiene una serie de superpoderes que me transforman en otra persona distinta a la que soy, o a la que yo me creo que soy, que también puede ser, y paro porque si sigo tirando de este hilo la conclusión no es nada halagüeña y empiezo a pensar en fraudes y en otros palabros, así que voy a dejar la madeja quietecita en su sitio.

Mi sentido crítico se desploma en una décima de segundo, de repente me invade un halo de paciencia infinita, que no es precisamente lo que me caracteriza en mi estado normal,  sufro pérdidas de visión preocupantes y mi memoria se convierte en lo que yo llamo memoria-colador. Se me va la perspectiva,  busco, y lo peor es que la encuentro, justificación a lo injustificable y hago exactamente lo contrario de lo que debo y se espera que haga.  Me convierto en una descerebrada y me vuelvo una  incoherente del quince. En definitiva, carne de cañón.  A mi favor diré que tonta, tonta del todo, yo, no la caja, no debo ser cuando a pesar de todo, la millonésima parte de la masa cerebral que aún me queda en funcionamiento después del encendido, me permite estar escribiendo esto que escribo, aunque eso no me consuele lo más mínimo.

Me atraen sus colores, me sorprenden sus imágenes, me dejo envolver por sus situaciones y no voy a negar que a veces, muy a mi pesar, me ponen bastante los cortocircuitos y acabo totalmente abducida por sus efectos secundarios. Soy capaz de permanecer así, en modo on, metida en la caja, meses e incluso años y es que la atracción me puede, me vuelvo débil e  incapaz de adoptar cualquier decisión efectiva tendente a que el dichoso botoncito vuelva a recuperar su color rojo normal. Cuando lo consigo o lo consiguen, siempre me digo, “chica, nunca más”, pero como la experiencia me ha demostrado que los “nunca jamás” no existen, una y otra vez, y en esta ocasión sí, como una tonta redomada, vuelvo a poner mi dedito sobre el botón maldito, and it begins again and again and again…

He reflexionado mucho sobre ello y finalmente he llegado a la conclusión de que mi adicción a la caja tonta es un asunto  genético. Vamos, que tengo una tara. Así de simple y así de claro y el que tiene una tara puede, con esfuerzo, dedicación, fuerza de voluntad y tesón, llevar una vida casi normal con el reconocimiento y el consabido aplauso del mundo, pero al final, al que le falta un brazo, por mucha operación, mucho implante y mucho afán de superación, siempre le faltará un brazo y punto.

No sé si es sencillo, a mi me cuesta,  pero el que quiera entender que entienda.

Respecto a la otra caja tonta, la del tema de hoy vamos, en mi casa ha pasado a ser un elemento decorativo. La pantalla de cuarenta y dos pulgadas,  plana y en negro queda de muerte sobre el mueble blanco de mi salón y hace juego con el sofá. El puntito rojo de apagado combina con el rojo de la pared y su silencio hace de la estancia un lugar muy acogedor ¡si es que lo tengo todo pensado!. La quiero muchísimo y además, es tan buena, dócil y manejable, que no me causa ningún problema existencial.

Un fabuloso invento en mi opinión.